Esfera: forma de un movimiento (fragmento) (...) pero los dioses han venido y se han ido (o hemos hecho que vengan y se vayan) por tanto tiempo entre nosotros que algo nos han dicho sobre el cielo haciéndonos sentir que donde se cruzan los caminos, nuestro verdadero fin, mira hacia el cielo donde con dioses increados llegamos a conocer poco más alla de la muerte y no necesitamos milagros: lo que quizá ha cambiado es que en un futuro tendremos la fuerza para salvaguardar los cambios: lo uno: múltipes problemas, teoría fija y significante simbólico, la pirámide, el panteón (de dioses y hombres), la jerarquía, la tropa babuína, el anciano de la tribu, la estructura familiar, villorrio, ejército, iglesia, corporación, servicio social, de la riqueza, talento -por todas partes la pelea por un lugar, poder, privilegio, seguridad, honor, mella representativa entre números inadvertidos: el segundo es tan bueno como el último: jerarquías piramidales y muchos solitarios: la...
Romance de Abenamar Por Guadalquivir arriba el buen rey Don Juan camina; encontrara con un moro, que Abenamar se decía. El buen rey desque vido de esta suerte le decía: - Abenamar, Abenamar, moro de la morería, hijo eres de perro moro y de cristiana cativa. Tu padre llaman Alí y a tu madre Catalaina. Cuando naciste estaba la luna crecida, y la mar estaba crecida, viento no la rebullía. Moro que en tal signo nace no debe decir jamás mentira. Preso tengo un hijo tuyo; yo le otorgaré la vida, si me dices la verdad de lo que te preguntaría. - Yo te la diré, rey Don Juan, si tú le otorgas la vida. - Dígasmela tú, moro, que otorgada te sería. Qué castillos son aquellos, que tal alto se yerguen y relucen. -La Alhambra es, Señor, y la otra la Mezquita; los otros los Alíjares, labrados a maravilla. El moro que los labró cien doblas ganaba al día, y el día que no los labra, de lo suyo las perdía; desque los tuvo labrados, el rey le quitó la vida...
La casa estaba en silencio La casa estaba en silencio y el mundo en calma. El lector se convirtió en libro y la noche estival era como el ser consciente del libro. La casa estaba en silencio y el mundo en calma. Las palabras fueron dichas como si no hubiese libro, más allá de que el lector inclinado sobre la página deseara inclinarse, deseara ser el erudito para quien su libro es real, para quien la noche estival es un pensamiento perfecto. La casa estaba en silencio porque debía estarlo. La quietud era parte del significado, parte de la mente el acceso a la perfección de la página. Y el mundo estaba en calma. La verdad de un mundo en calma donde no existe otro significado; él mismo es calma, él mismo es verano y noche, él mismo es el lector inclinándose hasta muy tarde y leyendo allí. Wallace Stevens (1879-1955)
Comentarios