viernes, 29 de abril de 2011

Amistad novocentista



Señora

Sin demasiado ardor, y a la vez inflamando
la rosa, que cruel o desgarrada y distendida,
incluso el blanco vestido de púrpura desata,
para en su carne oír llorar al diamante.

Si, sin esas crisis de rocío y gentileza,
ni brisa alguna hay en el cielo tormentoso que pasa;
celosa de no aportar, yo no se qué espacio
al simple día, el día del sentimiento más auténtico.

No te parece, digamos, que cada año
sobre tu frente renace la gracia espontánea,
suficiente según qué apariencia, y para mi.

Como un fresco abanico en la cama se estremece,
al reavivar si es preciso aquí la emoción:
toda nuestra nativa amistad monótona.

Stephanne Mallarmé (1842,1898)
Trad. Juan M. Pueyo

jueves, 28 de abril de 2011

El peso del mundo es amor; y su lastre una soledad temible

 


Plaza Blasco de Garay, 2

Mi casa necesita una mujer,
que llene las paredes de canciones,
y complete mi cama por la noche.
Un cuerpo que discurra en torno mío,
una voz que responda si digo algo.
Yo no tengo el dinero que tienen otros,
no se tampoco hablar como los otros,
ni tengo la apostura de los otros.
Por eso necesito una mujer,
que oculte mi tristeza entre sus brazos.

(Del poemario "Poemas de una ciudad: Barcelona")

Jose María Fonollosa (Barcelona, 1922-1991)

martes, 26 de abril de 2011

Sonido, rítmo, poesía y meditación profunda








OM
BHUR BHUVA SVAHA
TAT SAVITUR VARENYAM
BHARGO DEVASYA DHIMAHI
DHI YO YONAH PRACHODAYAAT


OM - Es Brahmán, el sonido como base de la creación.
BHUR - Plano físico. Se refiere al cuerpo físico.
BHUVA - Es la presencia de prana: lo que anima al cuerpo, el éter, lo sutil.
SVAHA - Es la tierra de los dioses: el cielo, lo causal.
TAT - Dios o Brahman.
SAVITUR - Aquello a partir de lo que todo es creado.
VARENYAM - Listo para ser adorado
BHARGO - El radiante fulgor espiritual, la luz que confiere sabiduria.
DEVASYA - Realidad divina, gracia divina.
DEEMAHI - Meditación, contemplación.
DHI YO - Intelecto.
YO - Que.
NAH - Nuestro.
PRACHODAYAAT - Iluminación.

TRADUCCIONES:

El Gayatri Mantra puede ser traducido de muchas maneras. Algunas son estas:

1. Meditamos en el esplendor espiritual de la Realidad Suprema y Divina, fuente de las esferas físicas, astrales y celestes de la existencia. Permite que aquel Divino Ser Supremo ilumine nuestro intelecto, para que podamos hacer realidad la suprema Verdad.

2. Oh Divina Madre, nuestros corazones están llenos de oscuridad; por favor, aleja esta oscuridad de nosotros, e ilumina con el brillo del fulgor de Tu Gracia nuestro ser interno.

3. Meditamos en la gloria de ese Ishwara que ha creado el Universo, a Quien es justo adorar, que es una encarnación de Conocimiento y Luz, y que es el destructor de todos los pecados y de la ignorancia. Ojala que Él ilumine nuestros intelectos.


El Gayatri mantra es una plegaria universal tenida como reliquia en los Vedas, las mas antiguas escrituras producidas por el hombre. Puede ser recitado con devoción para el beneficio material o espiritual propio, en cualquier tiempo y en cualquier parte del mundo.

Este mantra tiene un inmenso poder, puede cantarse en cualquier momento y en todo lugar, y redime a quien lo canta. Está directamente dirigido a nuestra Divina Madre, al Amor y a la Reverencia por el mantra, y la fe en los resultados que promete son mucho mas importantes que la mera repetición mecánica, mientras la mente vaga en otros temas.

En este enlace podréis escuchar la versión del mantra a cargo de Anuradha Paudwal:


Cementerio marino V. Punto final


Se refiere a la paradoja de Zenón sobre el movimiento y el infinito, cuando utilizó la metáfora de Aquiles y la tortuga para explicarla, y a la que alude la primera estrofa.


     Cementerio marino
          (últimas estrofas)



                       XXI

Zenón...cruel Zenón...Zenón de Elea.
Me ha traspasado tu flecha alada,
que vibra volando, y que no vuela nunca,
su sonido me enerva, y la flecha me mata.
Ah, el sol... cuya sombra de tortuga
para el alma, Aquiles inmóvil a gran paso.


                       XXII

No, no...en pie. En la era sucesiva
rompa mi cuerpo esta forma de pensamiento.
Beba mi seno el nacimiento del viento.
Un frescor por el mar exhalado
llega a mi alma...Oh, poder salitroso,
aprestémonos hacia la onda en la gozosa resurrección.


                       XXIII

Si, gran mar provisor de delirios,
piel de pantera y clámide turbulenta
de miles y miles de ídolos del sol;
hidra absoluta, ebria de carne azul,
que te mordisqueas la centelleante cola
en medio de un tumulto parecido al silencio.


                       XXIV

El viento se eleva..., es preciso intentar vivir.
El aire inmenso abre y cierra mi libro.
La ola en polvo osa tumbar a las rocas.
Volad, páginas desconcertadas.
Romped, olas..., romped, aguas dichosas,
este tejado tranquilo donde picotean las focas.

                      Fin

Paul Valery (Sète, 1871-1945)
Trad. Juan M. Pueyo
NOTA: He traducido este poema completo para tenerlo más a mano, y por supuesto, para compartirlo con vosotros. Siempre, siempre he vuelto a él; y sigo, y estoy seguro que seguiré volviendo siempre a beber en su fresca y sabia inteligencia. Me gusta una barbaridad. Se nota, ¿no?. Disculpad los errores de la traducción.

domingo, 24 de abril de 2011

Cementerio marino IV


Les demoiselles de Avignon

    Cementerio marino
      (continuación)


                  XVI

Gritos afilados de muchachas alborozadas;
los ojos, los dientes, los párpados mojados,
el pecho encantador que juega con fuego,
la sangre que brilla en los labios rendidos,
los últimos dones, los dedos que los defienden,
todo termina bajo tierra y retorna al juego.

                  XVII

Y tu, gran alma, esperas un sueño
que no tendrá estos colores del engaño,
que a los ojos deslumbrados muestran la onda y el oro.
¿Cantarás cuando seas etérea?.
¡Vamos! Todo huye. Mi presencia es porosa,
la santa impaciencia muere también.

                   XVIII

Escuálida inmortalidad negra y dorada,
consolación afrentosamente laureada
que de la muerte haces un seno maternal;
bello embuste y ardid piadoso.
Quién no conoce y quién no rechaza
ese cráneo vacío y esa risa sempiterna.

                   XIX

Padres profundos, cabezas deshabitadas,
que bajo el peso de tantas paletadas
sois la tierra y confundís nuestros pasos;
el verdadero roedor, el gusano irrefutable
no está ahí para vosotros, que dormís bajo la losa;
él vive de la vida, él no me abandona nunca.

                   XX

¿Amor, quizás, o el odio hacia mi mismo?.
Su diente secreto lo siento tan cerca de mi,
que todos los nombres le pueden convenir.
Qué importa. El ve, quiere, sueña, toca;
mi carne le gusta, y hasta la pierna
que pertenece a este ser vivo.

Paul Valery (Sète, 1871-1945)
Trad. Juan M. Pueyo

Cementerio marino III




     Cementerio marino
       (continuación)

                 XI

Perro espléndido, aparta al idólatra
cuando en soledad con sonrisa de pastor
apaciento por mucho tiempo corderos misteriosos;
blanco rebaño de mis tranquilas tumbas
aléjame las prudentes palomas,
los sueños vanos, los ángeles curiosos.

                 XII

El porvenir aquí sólo es pereza.
El insecto limpio horada la sequedad:
todo está quemado, deshecho, y asciende hacia el aire
no sé yo qué severa esencia.
La vida es vasta estando ebria de ausencia,
y la amargura es dulce y el espíritu claro.

                XIII

Los muertos ocultos están bien bajo esta tierra,
que los recalienta y les seca su misterio.
En lo alto un mediodía sin movimiento
en sí se afirma y se reconviene a si mismo...
Cabeza rotunda y diadema perfecta,
yo soy en tí el cambio secreto.

                XIV

No me tienes a mi nada más que para contener tus temores.
Y mis apuros, mis dudas, mis contricciones
son el defecto de tu gran diamante...
pero en tu noche grávida de mármoles
un pueblo vaga entre raíces de árboles;
que lentamente se ha decidido ya por ti.

                XV

Se han disuelto en una ausencia densa,
la arcilla roja ha bebido el néctar blanco:
el don de la vida ha pasado a las flores.
Adónde estarán las frases familiares de los muertos,
el arte personal, las almas singulares;
la larva hila donde se gesta el llanto.

Paul Valery (Sète, 1871-1945)
Trad. Juan M. Pueyo      

miércoles, 20 de abril de 2011

Cementerio marino II

 

         Cementerio marino
                     (continuación)

                             VI

Cielo hermoso, cielo verdadero, mírame que yo cambio
después de tanto orgullo, después de tan extraña
ociosidad aún plena de poderío
me abandono a ese brillante espacio.
Sobre las casas de los muertos mi sombra pasa;
me aprisiona en su blanco vaivén.

                               VII

El alma expuesta a las antorchas del solsticio.
Yo te sostengo, admirable Justicia,
de la luz a las armas sin piedad.
Yo te devuelvo pura a tu lugar primario.
¡Mírate!...aunque sustraer la luz,
suponga a la sombra una áspera mitad.

                               VIII

Oh, para mi sólo, en mi sólo, en mi mismo
junto al corazón y la fuente misma del poema,
entre el vacío y el suceso puro
espero el eco de mi grandeza interior.
Amarga, sombría y sonora cisterna
suena en el alma un hueco siempre futuro.

                                IX

Sabes tú, falso cautivo de los follajes,
golfo glotón de estos flojos enrejados
sobre mis ojos cerrados evanescentes secretos,
qué cuerpos me arrastran a su pereza final,
qué frente me inclina a esta tierra ósea.
Hay un centelleo allí y pienso en mis ausentes.

                                X

Cerrado, sagrado, pleno de un fuego sin materia,
fragmento terrestre ofrecido a la luz.
Me complace este lugar flambeado por velas,
compuesto de oro, de piedra, de árboles sombríos,
donde el mármol tiembla sobre las sombras.
El mar fiel duerme allí sobre mis tumbas.



Paul Valery (1871-1945)
Trad. Juan M. Pueyo

martes, 19 de abril de 2011

Un buen poeta librero




La puerta

Hay una puerta cerrada en un mundo de arena,
tras la que se escucha el ruido de la lluvia,
y hay manos de metal, cortadas manos de metal ardiente
arañando esa puerta, golpeando esa puerta,
cuya cerradura es un ojo en el que tiembla una lágrima.
Y el ruido de la lluvia es ahora llanto,
el llanto entero de ese mundo de arena;
y yo miro mis manos, pero no tengo manos:
mi corazón es lo que golpea contra esa puerta.

Sólo la derribará
el seco viento helado, que aguarda en los espejos.

Abelardo Linares (Sevilla, 1952)

lunes, 18 de abril de 2011

Un buen amigo en Facebook




Él llegó para leer
(1924)

Él llegó para leer. Abiertos están
unos cuantos libros. Historiadores y poetas.

Pero apenas había leído unos diez minutos,
que los dejó a un lado. Ahora duerme
sobre un diván. Ama mucho los libros,
pero tiene sólo veintitres años. Es hermoso.

Sin embargo, esta tarde el amor atravesó
su carne maravillosa, su boca.
A través de la belleza total
de su cuerpo pasó la fiebre de la voluptuosidad,
sin remordimientos ridículos por la forma de ese placer.

Constantine Petrou Cavafy (1863-1933)

sábado, 16 de abril de 2011

Buen consejo del viejo poeta



Soneto para Helena

Vencida por los años en la dulce tibieza
del hogar y la luz, tus manos albos copos hilando,
dirás embelesada mis versos recordando:
Ronsard celebró los días de mi feliz belleza.

Ya no hay quién recoja de tu voz la tristeza,
ni sirvienta soñolienta que al percibir el blando
rumor en que me nombras, dichosa despertando
con férvida loanza, bendiga tu realeza.

Mi cuerpo bajo tierra, tan sólo ya mi alma
llagará tus mirtos umbrosos en la calma,
mientras tú cerca del fuego te refugias aterida.

Y has de llorar entonces esa altivez insana.
No te niegues, escúchame, no esperes a mañana:
cíñete desde ahora las rosas de la vida.

Pierre de Ronsard (1524-1585)
Versión de Carlos López Narváez

viernes, 15 de abril de 2011

El arte de la buena contemplación




François Boucher, ¿Piensan en las uvas?, 1747


Soneto a un cuadro de Boucher


El juego del yacer y la mirada
entregada al aire libre en compañía,
y en el mundo ser felices a porfía,
al contemplar a tu hermosa amada.

¿Qué es más maravilloso que la confianza
en una prosperidad compartida,
al cielo azul de mayo sometida
sobre verdes praderas de holganza?.

Ataviada de pastora la dama,
por su fervor parece embelesada,
a lo lejos mira como una diosa,

De rutinas y desvelos alejada.
Su amor al amante cede gustosa,
y acepta complacido sus lisonjas.



Robert Walser (1878-1956)

miércoles, 13 de abril de 2011

Donne, el maestro del concepto


Poema del amor negativo

Nadie me abate tanto como aquellos
que en un ojo, mejilla, labio, hacen presa;
y rara vez hasta aquellos que no se remontan,
nada más que para admirar virtud o mente,
pues sentido e inteligencia pueden
conocer, aquello que su fuego aviva.

Mi amor, aunque ignorante, es más audaz.
Fracase yo, cuando suspire;
si he de saber, qué desearé.

Si es simplemente lo perfecto,
lo que expresarse no se puede
sino con negativos, así es mi amor.
Al todo que todos aman, yo digo no.

Si quien descifrar puede aquello que desconocemos,
y a nosotros conocer alcanza, enséñeme él esa nada.
Este por ahora mi alivio es, y mi consuelo
aún cuando no progreso; fallar no puedo.


John Donne (1572-1631)
Versión Juan M. Pueyo

domingo, 10 de abril de 2011

El gran Taj Mahal y el pequeño Taj




La tumba de Itmad-ud-Daulad, el pequeño Taj



Mientras un elocuente silencio blanco
adormece el imponente Taj Mahal de Shah Jahan,
irradiando con su paz de siglos
aquel sueño que un día abrazó la ciudad de Agra,
este otro pequeño mausoleo
recoge mi exhausto corazón
entre los ruidos malolientes del albañal
y el bullicio urbano de este siglo de gasolina,
al otro lado del río Yamuna.

Agra, noviembre 1980 

Juan M. Pueyo (Esplús, 1953)


sábado, 9 de abril de 2011

Otro amigo de Isherwood



Si yo pudiera decirte


El tiempo dirá tan sólo: “Ya te lo dije”.
Sólo el tiempo conoce el precio que hemos de pagar;
si yo pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Si debiéramos sollozar cuando los payasos hacen su número.
Si debiéramos tropezar cuando tocan los músicos;
el tiempo diría tan sólo: “Ya te lo dije”.



No obstante, no hay fortunas que predecir,
porque te amo más de lo que puedo expresar;
si yo pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Los vientos deben venir de alguna parte cuando soplan,
y también debe haber razones por las que las hojas se pudren;
el tiempo diría tan sólo: “Ya te lo dije”.

Tal vez las rosas realmente quieren crecer.
Tal vez la visión quiere en verdad permanecer;
si yo pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Supongamos que los leones se levantaran todos, y se fueran,
y que todos los arroyos y los soldados huyeran;
¿dirá el tiempo algo que no sea:" Ya te lo dije"?.


Si yo pudiera decírtelo, te lo haría saber.



W.H. Auden (Londres, 1907-1973)

jueves, 7 de abril de 2011

Circustancias del corazón



Desamor

Me vio como se mira a través de un cristal,
o del aire,
o de nada.


Y entonces supe, que yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte,
y que ni nunca había estado, ni nunca estaría.

Y que fui como quien muere en la epidemia
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.

Rosario Castellanos (México DF, 1926-Tel Aviv, 1974)

martes, 5 de abril de 2011

El amigo de Isherwood


W.H. Auden, Cecil Day-Lewis y Stephen Spender en una terraza de Venecia


La situación humana

Este YO es uno
de los artificios humanos
tan comunes en las llanuras grises;
pero, una vez construido en carne,
mi único par de ojos
contiene el universo que contemplan.
Su reflejada multiplicidad
la contiene un cuerpo vacío
en el que yo reflejo a muchos; en mi UNO.

El tráfico de la calle
ruge a través de mi cabeza, cual si fuesen
los genitales de un Londres por nacer.

Si este YO fuese destruido,
y eliminada esa imagen,
el mundo de alquiler que percibo
desaparecería en la explosión de un juicio final
hasta el confín del cielo,
que es del color iris de mis ojos.

Stephen Spender (1909-1995)

lunes, 4 de abril de 2011

Lorenzo Vidal, el pacifista creador del Día Escolar por la No-Violencia y la Paz




HE APRENDIDO A VIVIR SOLO

He aprendido a vivir solo,
como quien no sabe de los demás.
Aprendí a vivir austero,
hermano de esta tierra.
He apretado muchas canciones
sobre mi pecho inútil,
y sé que amar
es un copo trémulo,
nuevo, que se dibuja
para dejar una pesadumbre.
He aprendido, que vivir solo
es vivir errante; sin patria.

Lorenzo Vidal (Santanyí, Mallorca, 1936)
Extraído de la página web del autor

Neruda, el poeta más buscado en Google

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes. Otro pema bonito


Poema 7


Inclinado en las tardes 
tiro mis tristes redes a tus ojos oceánicos.


Allí se estira y arde en la más alta hoguera, 
mi soledad que da vueltas a los brazos como un náufrago.
 
Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes, 
que olean como el mar a la orilla de un faro.

 
Solo guardas tinieblas, hembra distante y mía, 
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

 
Inclinado en las tardes echo mis tristes redes, 
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

 
Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas, 
que centellean como mi alma cuando te amo.

 
Galopa la noche en su yegua sombría, 
desparramando espigas azules sobre el campo.



Pablo Neruda (1904-1973)
(Veinte poemas de amor y una canción desesperada)