martes, 25 de enero de 2011

Después de la huida del amor.




La distraída

No estás ya aquí. Lo que veo
de ti, cuerpo, es sombra y engaño.
El alma tuya se fue,
adonde tú irás mañana.

Aún esta tarde me ofrece
falsos rehenes, sonrisas
vagas, ademanes lentos,
un amor ya distraído.

Pero tu intención de ir,
te llevó adonde querías,
lejos de aquí, adonde estás
diciéndome:
-Aquí estoy contigo. Mira.
Y me señalas la ausencia.

Pedro Salinas (1891-1950)
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