Baudelaire, el último romántico maldito

Manuscrito original del poema
EL VAMPIRO
Tú que como una cuchillada
Entraste en mi triste pecho;
Tú que fuerte cual rebaño
De demonios viniste loca,
Para hacer tu lecho y tu dominio
En mi espíritu humillado.
Infame a quien estoy unido
Como el galeote a su cadena
Como el juego al jugador
Como el borracho a su botella
Como la carroña al gusano.
¡Maldita seas, maldita!
Rogué al rápido puñal
Que conquistara mi libertad.
Pedí al pérfido veneno
Que socorriese mi cobardía.
Mas, ¡ay!...el puñal y el veneno
Despreciándome, me dijeron:
“No mereces que te arranquen
De esa maldita esclavitud, imbécil;
Si de su imperio nuestro esfuerzo te librara,
Los besos resucitarían de tu vampiro.
Charles Baudelaire (1821-1867)
Trad. Juan Pueyo
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