sábado, 29 de noviembre de 2014

Desierto sin rosas




El Rey de Harlem
(fragmento)

Es la sangre que viene, que vendrá
por los tejados y azoteas. Por todas partes.
Para quemar la clorofila de las mujeres rubias,
para gemir al pie de las camas ante el insomio
de los lavabos
y estrellarse en una aurora de tabaco y bajo amarillo.

Hay que huir.
Huir por esquinas y encerrarse en los últimos
pisos,
porque el tuétano del bosque penetrará por las
rendijas,
para dejar en vuestra carne una leve huella de
eclipse
y una falsa tristeza de guante desteñido y rosa
química.

Es por el silencio sapientísimo
cuando los camareros y los cocineros y los que
limpian con la lengua
las heridas de los millonarios
buscan al rey por las calles o en los ángulos del
salitre.

Un viento sur de madera oblícuo en el negro fango
escupe a las barcas rotas y se clava puntillas en los
hombros;
un viento sur que lleva
colmillos, girasoles y alfabetos
y una pila de Volta con avispas ahogadas.

El olvido estaba expresado por tres gotas de tinta
sobre el monóculo,
el amor por un solo rostro invisible a flor de piedra.
Médulas y corolas componían sobre las nubes;
desierto de tallos sin una sola rosa.

Federico Garcia Lorca (1899-1936)

martes, 8 de julio de 2014

Las ideas propias


The Snow Man by Wallace Stevens
El vaso de agua


Que el hielo en el calor se fundiría,
Y el agua del vaso con el frío se volvería hielo,
Demuestran que ese sujeto es tan sólo un estado.
Uno de muchos entre dos polos.
También lo metafísico posee dos polos.

El vaso está en el centro. La luz
Es un león que ha bajado a beber. Y allí
En ese estado el vaso es una charca.
Tiene rojos las garras y los ojos,
Cuando la luz desciende a humedecer su quijada espumosa.

Y en el agua se mueve la cizaña arrancada.
Y allí y en otro estado –los reflejos,
La metaphysica,  la zona plástica de los poemas,
Estallan en la mente. Pero, gordo jocoso,
Que no te inquiete el vaso, sino el centro.

En el centro de nuestras vidas este tiempo y día
Es un estado; primavera entre políticos
Que juegan a las cartas. En un pueblo de indígenas
Uno quisiera descansar. Entre perros y estiércol
Seguiría luchando con las propias ideas. 


Wallace Stevens (1879-1955)

sábado, 22 de marzo de 2014

El amasijo hecho de luna




Humanidad hecha de palabras


¿Qué seríamos nosotros sin el mito sexual,
el ensueño humano o el poema de la muerte?

Castrados en un amasijo hecho de luna. La vida consiste
en proposiciones acerca de la vida. El humano

ensueño es una soledad donde desgarrados por los sueños 
componemos estas proposiciones

por los terribles sortilegios de las derrotas,
y por el miedo a descubrir qué derrotas y sueños son uno.

La raza entera es un poeta que escribe
las excéntricas proposiciones de su destino.


Wallace Stevens (1879-1955)

domingo, 2 de marzo de 2014

El acceso a la perfección de la página

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La casa estaba en silencio


La casa estaba en silencio y el mundo en calma.
El lector se convirtió en libro y la noche estival

era como el ser consciente del libro.
La casa estaba en silencio y el mundo en calma.

Las palabras fueron dichas como si no hubiese libro,
más allá de que el lector inclinado sobre la página

deseara inclinarse, deseara ser
el erudito para quien su libro es real, para quien

la noche estival es un pensamiento perfecto.
La casa estaba en silencio porque debía estarlo.

La quietud era parte del significado, parte de la mente
el acceso a la perfección de la página.

Y el mundo estaba en calma. La verdad de un mundo en calma
donde no existe otro significado; él mismo

es calma, él mismo es verano y noche, él mismo
es el lector inclinándose hasta muy tarde y leyendo allí.



Wallace Stevens (1879-1955)