miércoles, 6 de marzo de 2013

Un mundo perdido




Fue antes de la época de las antenas de radio

Fue antes de la época de las antenas de radio.

Mi abuelo acababa de hacerse práctico de costa.
En el almanaque anotaba los barcos que pilotaba-
nombre, ruta, calado.
Ejemplo de 1884:
Vapor Tiger Capitán Rowan 16 pies Hull Gefle Furusund
Bergantín Ocean Capitán Andersen 8 pies Sandöfjord Hernösand Furusund
Vapor St. Petersburg Capitán Libenberg 11 pies Stettin Libau Sandham

Los sacaba al mar Báltico a través del maravilloso laberinto de islas y aguas.
Y los que se encontraban a bordo, y eran transportados
por el mismo casco unas horas o unos días,
¿cuánto llegaban a conocerse?
Conversaciones en un inglés con faltas de ortografía, acuerdos y desacuerdos,
pero muy pocas mentiras conscientes.
¿Cuánto llegaban a conocerse?

Cuando había niebla cerrada: a media velocidad, escasa visibilidad,
de lo invisible surgía el cabo de una gran zancada,
y se abalanzaba sobre ellos.
La sirena mugía un minuto sí y otro no. Los ojos leían directamente en lo invisible.
¿Tenía el laberinto en la cabeza?
Pasaban los minutos.
Bajíos y arrecifes memorizados como los versículos de los salmos.
Y esa sensación de "estamos exactamente aquí",
que hay que conservar, cuando uno lleva un recipiente lleno hasta los bordes
del que no puede verterse ni una gota.

Una mirada a la sala de máquinas.
La máquina compound resistente como un corazón humano
trabajaba con grandes movimientos, suaves y elásticos, acróbatas de acero,
y los aromas subían como de una cocina.

Thomás Tranströmer (Estocolmo, 1931)
Bálticos y otros poemas. Colección Visor de Poesía. Trad. F.J. Uriz



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