miércoles, 24 de marzo de 2010

El elogio más bonito para Messi vino de Italia


Tras la asombrosa noche futbolística vivida en La Romareda, durante el partido de Liga del FC Barcelona contra el Real Zaragoza, quedamos ahítos de espectáculo balompédico, fueron dos horas magnéticas que nos regaló el jugador argentino del Barça vestido de Dios, este singular poeta rioplatense que escribe con los pies y un balón como los propios ángeles celestiales, devas y sidhas; después cayó sobre él un merecidísimo aluvión de alabanzas y loas de todas las partes del mundo mundial. Hubo algunas como una de su compatriota Angel Cappa, el técnico de Bahía Blanca, escrita con estiloso garbo e innegable valor literario y futbolístico por su sapienza técnica, como no puede esperarse menos de alguien, tan bien leído como cargado de racionalidad y sincera pasión por este estilo de juego que tiene sus orígenes en los potreros de la Argentina; otras en la propia España procedente de una persona llena de bonhomía y cordura, amén de fiel lector tanto de prosa y como poesía, como es Andoni Zubizarreta, aquel maravilloso portero vasco del equipo que estaba a las órdenes de Cruyff.  "Zubi" en su columna semanal del El País suplicaba, que no se apagara nunca "la luz de Messi" ; aunque a mi pesonalmente me fascinó un elogio que vino de Italia, el país de los antepasados de Lionel Andrés, uno muy sencillo y contundente a la vez, y lo traía el prestigioso deportivo "La Gazzetta dello sport" en su portada, que rezaba así: "En España juega al fútbol un muchacho, como quizás jamás lo ha hecho nadie antes". Me encantó por su sincera carga emocional, y además, coincido plenamente con lo que quiere trasmitir ese "quizás" ahora, pienso que es pronto, de momento Messi se está haciendo un hombre de bien, es preciso esperar que termine su carrera futbolística, y entonces estoy absolutamente convencido que ese adverbio, sí sobrará. Entretanto tan sólo deseo en primer lugar que tenga mucha salud, y continuar en esta linea vital tan positiva, y por supuesto renovando nuestra capacidad de asombro durante muchos miércoles, sábados y domingos del futuro, que el jugador rosarino siga regalándonos a los verdaderos amantes del fútbol esos apabullantes poemas visuales, que plasma un día sí y al otro también sobre el césped.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Avicebrón, el poeta judío andalusí afincado en la Saraqusta musulmana




Elegía a la muerte de Yequtiel ibn Yizak (fragmento)

Fíjate en el sol del ocaso, rojo,
Como revestido de un velo púrpura:
Va desvelando los costados del norte y el sur,
Mientras cubre de escarlata el poniente.
Abandona la tierra desnuda,
Buscando cobijo en la sombra de la noche,
Luego el cielo se oscurece, como si
Se cubriera de luto por la muerte de Yequtiel.

Selomoh ben Yehud ibn Gabirol. Saraqusta, año 1040

Este extraordinario poeta y filósofo judío andalusí, nació en Málaga hacia 1023, y murió en Valencia por el 1058 aproximadamente. Fue huérfano desde niño, y las revueltas del fín del Califato de Al-Andalus le hicieron emigrar a la Taifa de Saraqusta. Aquí cuando pudo mostrar la categoría de su genio poético, le valió la protección de Yequtiel ben Yizak, el visir judío de Mundir II. Tras el golpe de estado de ibn Hakem fue ejecutado junto a su soberano, entonces Selomoh dolorido le dedicó una preciosa elegía, de la que os extraigo un fragmento. No me digais que no parece escucharse la voz de Kavafis en los últimos versos. Tal vez se deba a que el traductor, o trascriptor, fuese un admirador del poeta de Alejandría.
Conocido también por los latinos como Avicebrón, y los musulmanes como Suleyman ibn Yayha ibn Gabirol, quiso emigrar a Sión, pero no pudo conseguirlo, y encontró la muerte en Valencia. Según la leyenda romántica que nos ha trasmitido Ibn Zakkuto, asesinado por un poeta musulmán celoso de su poesía.