jueves, 10 de diciembre de 2009

La espúrea ambición del presidente de Barça

Como habéis podido comprobar por anteriores entradas, soy culé hasta la médula y desde siempre, devoto lector del desaparecido periódico deportivo "Dicen" en casa de un tío mío. Iba puntual cada día a la cita con entusiasmo, y están en mi memoria como las más tiernas y apasionadas lecturas. Entonces había presidentes como el Sr. Miró Sans o Enric Llaudet; personajes elegantes, ricos y mundanos, pertenecientes a una seria y trabajadora burguesía catalana creadora de gran riqueza para todos, gentes que habían hecho surgir entorno suyo una aureola romántica que despertaba auténtica admiración, por la manera de hacer las cosas. Ah!, y de paso forjaron el Barça de las Cinco Copas, de aquella extraordinaria delantera que inmortalizó Serrat. Mucha gente estábamos convencidos que el Barça no volvería a brillar con aquel esplendor, entre otras causas por los arbitrajes franquistas y también por la mediocridad de alguno de sus dirigentes, pero la eclosión de unos personajes únicos como Cruyff y Guardiola unidos al talento extraordinario de unos futbolistas como Messi, Xavi e Iniesta, y rodeados de un grupo de grandes futbolistas, han conseguido poner de nuevo al Barça en el cenit de la órbita futbolística mundial con un brillo inusitado.
Y todo ello a pesar de un personaje que casi da risa, el ínclito Joan Laporta, que muestra sus espúreas ambiciones políticas particulares con un descaro que raya la desverguenza, utilizando sin el menor recato su cargo en la institución deportiva. Este hombre es un demagogo redomado, que ahora se ha metido a liderar las consultas soberanistas de pueblo en pueblo por toda Catalunya, y ha consiguido tocarme las pelotas. Vamos a ver, si consiguen su objetivo con el proyecto que lidera con tanto ardor, si se alcanza la creación de un estado catalán, ¿Ha pensado qué consecuencias tendrá para el Barça, Sr. Laporta?. Lo dudo, o lo da igual, a usted el Barça le importa un pepino. En vez de estar adscrito a la RFEF pasaría a la Federación Catalana, que debería crear su Lliga propia, al estilo Gales, Escocia y en consecuencia a jugar una Lliga contra el Girona, el Lleida y el Nastic.Una Lliga de seis millones de consumidores en potencia, y el resto del Estado Español seguiría teniendo sobre los 40 millones. Como puede comprobar no hay color. En la Champions europea pasaría a la segunda división, con el consiguiente coste de que el soporte de aficionados que tiene en el resto del Estado español se iría diluyendo como un azucarillo. Pueden recordarse casos como el Celtic de Glasgow escocés, antiguo campeón de Europa que lleva décadas sin clasificarse ni siquiera para octavos. ¿Ese es el legado que quiere dejarle a su sucesor?. Y a propósito, fuera de ámbito futbolistico, si Catalunya deja de pertenecer al Estado Español se está autoexcluyendo de la Unión Europea, porque ni Estrasburgo y Bruselas admitirán más lío del que ya hay con la Europa de los 27, ¿les cuentan esto a sus convocados de la campaña?. Así que deje en paz al Barça, y si quiere defender esa legítima opción preséntese en las próximas elecciones legislativas en las listas de Esquerra; de manera que si no quiere cargarse el brillante momento de la historia azulgrana aparque su bastarda ambición y déjenos el futbol a los culés, y por favor, desaparezca de una vez de la historia del Barça, que una vez más, con su secular mala suerte, le ha tocado una china en su zapato, y no es otra que este brillante y único momento de su historia, está coincidiendo con su dirigente más nefasto.
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