viernes, 6 de mayo de 2016

El alma y el terreno



Terreno


El alma es una región sin fronteras definidas:
      no es seguro que una pradera
pueda abarcarla
           o que una cordillera pueda contenerla:
flota por sí misma como la masa continental,
       que cuanta más altura alcanza
más profundamente extiende sus cimientos
           (de modo proporcional):
no todo se da de la misma manera: hay ramificaciones:
     sistemas fluviales como sombras de árboles invernales
contra las colinas: ramas, paseos, altos lagos:
          pantanos plagados de lirios:


su clima es variable: inundaciones
      destruyen su interior, alteran
la distribución del peso, la naturaleza del contenido;
          por él se desplazan los remolinos
o giran quietos como formas aisladas: viene la luna:
     hay espacios muertos: ciénagas surgidas
de sí mismas, un crecimiento hacia la destrucción
           del crecimiento,
cambio de papeles,
       el álamo y el roble invadidos por la turba: piedras
semipreciosas y preciosos metales de la ciénaga al pantano:


es un área de equilibrio, en verdad, estabilizada,
      oscura agua salvaje, feroces anguilas, contracorrientes:
un habitat, la ecología y las formas
          se necesitan mutuamente
tolerante, no del todo autodestructivas: una corteza a flote:
     escoria, espuma de lo profundo y naturaleza diversa:
pero también más profundas que lo profundo: torbellino y vacío:


puede ser esférico, luz y conocimiento apenas
     iris y pupila abriendose
a los oscuros métodos de la vista: vaiven,
           rupturas y cicatrices,
remolinos y quietud: viene la luna: terreno.

A.R. Ammons (1926-2001)
Trad. Jeannette L. Clairond