viernes, 21 de junio de 2013

El banquero y la viuda rica de Mark Strand



Un banquero en el burdel de las ciegas

Un banquero entró pavoneándose en el burdel de las ciegas. "Soy un pastor", proclamó, "y toco mi flauta tan a menudo como puedo, pero he perdido mi rebaño, y siento que estoy en un punto crítico de mi vida". "Noto por tu modo de hablar", dijo una de las mujeres, "que eres un banquero, que se hace pasar por un pastor y que quieres que te compadezcamos, y así lo hacemos, porque te has rebajado hasta el punto de intentar burlarte de nosotras". "Querida", respondió el banquero a la misma mujer, "noto que eres una viuda rica que busca un poco de diversión, y que no eres ciega en absoluto". "Esa observación me sugiere", prosiguió la mujer, "que tal vez seas un pastor después de todo, ¿pues qué viuda rica se divertiría haciendo de puta, sólo para terminar con un banquero?. "Exactamente", dijo el banquero.

Mark Strand (Summerside, Prince Edward Island, Canada, 1934)
Casi invisible. Ed. Visor de Poesía. Trad. Julio Trujillo 
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