jueves, 7 de febrero de 2013

Dueños y víctimas de nuestro tiempo



Párrafo final de Hijos De La Medianoche

Sí, me pisotearán bajos sus pies los números avanzando uno dos tres, cuatrocientos millones quinientos seis, reduciéndome a partículas de polvo mudo, lo mismo que a su debido tiempo pisotearán también a mi hijo que no es mi hijo, y a su hijo que tampoco será el suyo, y al suyo que no será el suyo, hasta la mil y una generación, hasta que mil y una noches hayan concedido sus terribles dones, y mil y un niños hayan muerto, porque es privilegio y maldición de los hijos de la medianoche, ser a la vez dueños y víctimas de su tiempo,  renunciar a la intimidad y ser absorbidos por el remolino aniquilador de las muchedumbres, incapaces de vivir o morir en paz.

Salman Rusdhie (Bombay, 1947)
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