domingo, 17 de febrero de 2013

Elegía a la escoria de la experiencia



Elegía

Abro la primera puerta.
Es una escalera grande y soleada.
Por la calle pasa un camión
que hace temblar la porcelana.

Abro la puerta número dos.
Amigos, bebisteis oscuridad
y os volvisteis visibles.

Puerta numero tres. Una angosta habitación de hotel.
Da a una calleja.
Una farola brilla en el asfalto.
La hermosa escoria de las experiencias.

Thomas Tranströmer (Estocolmo, 1931)
Bálticos y otros poemas. Colección Visor de Poesía. Trad. F.J.Uriz

domingo, 10 de febrero de 2013

Este poema empieza deslumbrando y termina enseñando



El poema definitivo es abstracto

¿Cuál es el debate hoy en día? En las lecturas
de Este Hermoso Mundo Nuestro se prepara
y farfulla el planeta rosa, y lo dejan caer maduro.

Y rojo, y razonable. La pregunta particular -aquí
la respuesta particular a la pregunta particular
no es pertinente- es pertinente la pregunta.

Si el debate diario no es con revelaciones,
uno sigue haciendo preguntas. Lo cual es entonces
una de las categorías. Dicho esto, este plácido

espacio ha cambiado. No es tan triste como pensábamos.
Para estar triste, no debe haber más preguntas.
Es un vaivén intelectual de omisiones, de divagaciones,

de debate en oblicuidades y distancias equívocas.
No un intelecto en el que somos escuadra presente
en cualquier parte del espacio al mismo tiempo, polo-nube

de comunicación. Sería suficiente
si estuviésemos, sólo por una vez en medio, fijos
en Este Hermoso Mundo Nuestro, y no como ahora,

desamparados en el límite, suficiente para ser
completos, por estar en el medio, si sólo fuese con sentido,
y en este enorme sentido, meramente gozar.

Wallace Stevens (1879-1955)

jueves, 7 de febrero de 2013

Dueños y víctimas de nuestro tiempo



Párrafo final de Hijos De La Medianoche

Sí, me pisotearán bajos sus pies los números avanzando uno dos tres, cuatrocientos millones quinientos seis, reduciéndome a partículas de polvo mudo, lo mismo que a su debido tiempo pisotearán también a mi hijo que no es mi hijo, y a su hijo que tampoco será el suyo, y al suyo que no será el suyo, hasta la mil y una generación, hasta que mil y una noches hayan concedido sus terribles dones, y mil y un niños hayan muerto, porque es privilegio y maldición de los hijos de la medianoche, ser a la vez dueños y víctimas de su tiempo,  renunciar a la intimidad y ser absorbidos por el remolino aniquilador de las muchedumbres, incapaces de vivir o morir en paz.

Salman Rusdhie (Bombay, 1947)

domingo, 3 de febrero de 2013

La heroicidad del lobo




Cabalgando

Cabalgando sobre el filo de un verso
y a lomos de un tigre,
para saber que nada puede el hombre,
y que estoy solo frente a la nada
del hombre:
del hombre miserable que es el único que existe,
y mañana sobre la vida escupiré otra vez
con el poema, como el tañido
del verso o la heroicidad del lobo.

Leopoldo María Panero (Madrid, 1948)