jueves, 31 de enero de 2013

El día del esplendor


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Llegó un día

Llegó un día, hubo un día -un día en que un hombre
caminaba vivo entre las formas del pensamiento,
para ver su esplendor tal cual es,

y en armonioso prodigio ser
por un momento, concibiendo su pasaje hacia un tiempo
que él mismo percibió inmóvil, perenne.

Menos tiempo que espacio, menos espacio que pensamiento,
y en substancia, una semejanza a la tierra,
que por parecido, vibraba pensamiento tras pensamiento.

Liberando una melodía abismal,
un encuentro, una emergente luz,
un deslumbramiento de recuerdo y de mirada.

Wallace Stevens (Pennsylvania, 1879-1955) 
Las Auroras de Otoño. Visor de Poesía. Trad. Jenaro Talens

domingo, 27 de enero de 2013

La vida y la muerte



Muerte de Clarice Lispector

Mientras te enterraban en el cementerio judío
de Caju
(y el destello de tu mirar soterrado
aún resistía),
el taxi corría conmigo a la orilla de la Laguna
en dirección a Botafogo.
Y las piedras y las nubes y los árboles
en el viento
mostraban alegremente
que no dependen de nosotros.

Haroldo De Campos (Sao Paulo, 1920-2003)
Antología Poética Brasileña Siglo XX. Ed. José Javier Villarreal. Colección Visor de Poesía

viernes, 25 de enero de 2013

La cima perseguida del viaje



Hotel

Tan fuerte como el sol brilla fuera,
así de oscuro está aquí dentro.
Sobre el muro que rodea el patio angosto,
hay un incendio en trozos de vidrio. Como la cima

que todos mis viajes han tratado
de ver; extinguida, como su último espejo.
Termino siempre aquí. Se han agotado
totalmente mis fuerzas. Y sólo la culpa es mía:

este hotel es la obra de mis sueños.
Yo soy mi propio huésped despreciado,
y a la vez el furioso y miserable dueño

que dio el portazo. Lo sé mejor que nadie,
tan blanco como está negro aquí dentro.
Y tú estás muy lejos. ¡Sé feliz, amiga!

Henrik Nordbrandt (Fredericksberg, 1945)
3xNordbrandt. Colección Visor de Poesía. Trad. Francisco J. Uriz

martes, 22 de enero de 2013

Sacarle el polvo a la vida anodina



Por Superstición

Una caja de fósforos pintada:
así es mi buhardilla;
¿vagar si no, por los hostales hasta
la morgue y la ceniza?

Y aquí estoy otra vez, igual que entonces:
pura superstición;
el marrón del tapiz, como de roble
la puerta con su voz.

Yo me aferraba al pomo con las manos;
tú escapabas, ligera;
acarició el mechón el rizo airado
y el labio las violetas.

Oh seductora, porque antes fue así,
como una nevadilla,
otra vez tu vestido al mes de abril
le canta los buenos días .

No, no eres una vestal: sólo entraste
con una silla, como
si sacaras mi vida de un estante
para soplarle el polvo.

Verano de 1917 (Mi Hermana La Vida)

Boris Pasternak (Moscu, 1890-1960)
Días Únicos Colección Visor de Poesía. Trad. José Mateo y Xenia Dyakonova

viernes, 18 de enero de 2013

Hoy cumpleaños de Rubén Darío




El Rey y el Poeta

Un día le llevaron una rara especie de hombre
ante su trono, donde se hallaba rodeado de cortesanos, 
de retóricos y de maestros de equitación y de baile.
—¿Qué es eso?—preguntó.
— Señor, es un poeta.
El rey tenía cisnes en el estanque, canarios,
gorriones, senzontes en la pajarera. Un poeta
era algo nuevo y extraño.
—Dejadle aquí.
Y el poeta:
—Señor, no he comido.
Y el rey:
—Habla y comerás.

Ruben Darío (18.1.1867- 1916)

Azul Ed. Obras Completas Vol.II. Madrid, 1888



jueves, 17 de enero de 2013

Sátori en la catedral















Arcos Románicos

En el interior de la enorme iglesia románica se apretujaban
los turistas en la penumbra.
Bóveda tras bóveda y sin visión global.
Flameaban las llamas de algunas velas.
Un ángel sin rostro me abrazó,
y me susurró por todo el cuerpo:
"No te avergüences de ser persona. ¡Enorgullécete!
En tu interior se abre bóveda tras bóveda sin fin.
Nunca habrás terminado, y es lo que debe ser".
Las lágrimas me cegaban,
y alguien me sacó a la pìazza ardiente de sol
junto con Mr y Mrs Jones, el señor Tanaka y la signora Sabatini,
y en el interior de todos ellos se abría bóveda tras bóveda sin fin.

Thomas Tranströmer (Estocolmo, 1931)
Bálticos y otros poemas. Edición Colección Visor de Poesía. Trad. F.J.Uriz

sábado, 12 de enero de 2013

El poeta y sus palabras: el romance terminó



El guardador de rebaños
 
Desde la ventana más alta de mi casa
con un pañuelo blanco digo adiós
a mis versos, que viajan hacia la humanidad.
Y no estoy alegre ni triste,
pues es el destino de los versos.

Los escribí, y debo enseñárselos a todos,
porque no puedo hacer lo contrario,
como la flor no puede esconder el color,
ni el río ocultar que corre,
ni el árbol esconder sus frutos.

He aquí que ya van lejos como si fuesen en la diligencia,
y yo siento la pena sin quererla
igual que un dolor en el cuerpo.
¿Quién sabe quién los leerá?
¿Quién sabe a qué manos irán?

Flor: me cogió el destino para los ojos.
Árbol: me arrancaron los frutos para las bocas.
Río: el destino del agua era no quedarse en mi cauce.
Me resigno, y me siento casi alegre,
casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.

¡Idos, idos de mí!
Pasa el árbol, y se queda disperso por la Naturaleza.
Se marchita la flor, y su polvo dura siempre.
Corre el río, y entra en el mar, y el agua es siempre la misma. 
Paso, y me quedo, como el Universo.

Fernando Pessoa (1888-1935)

jueves, 10 de enero de 2013

No me dejes perdido ir...



Me falta tiempo para celebrar tus cabellos...

Me falta tiempo para celebrar tus cabellos.
Uno por uno debo contarlos y alabarlos:
otros amantes quieren vivir con ciertos ojos,
yo sólo quiero ser tu peluquero.


En Italia te bautizaron Medusa
por la encrespada y alta luz de tu cabellera.
Yo te llamo chascona mía y enmarañada:
mi corazón conoce las puertas de tu pelo.


Cuando tú te extravíes en tus propios cabellos
no me olvides, acuérdate que te amo,
no me dejes perdido ir sin tu cabellera.


Pablo Neruda (1904,1973)

martes, 8 de enero de 2013

Preguntas que llenan toda una vida

Ilustración de Josep M. Maya

Canción de primavera

No tengas prisa, primavera,
que el viento todavía estremece
los árboles desnudos,
y los geranios muertos aún permanecen
en los tiestos de las ventanas del Harlem español.
Quizás la próxima semana 
los esquiadores abandonen el estanque.

Entonces, por un poco más de tiempo
tendremos el parque para nosotros solos.

Necesito estar contigo en ese momento,
hay algunas cosas
que aún desconozco.
¿Te gusta el color azul?
                ¿Te preocupo cuando frunzo el ceño?
¿Adónde estabas
cuando yo era pequeño y necesitaba a alguien?

Rod McKuen (Oakland, CA, 1930)
Trad. del inglés Juan M. Pueyo



Del libro Els Amants i Altres Poemes, de Rod McKuen.

Cançó de primavera

No tinguis pressa primavera
que el vent encara tremola
en els arbres buits
i els gerais morts romanen inmobils
als testos dels aparadors de l´Spanish Harlem.
Encara falta una setmana
perquè els patinadors marxin del llac.

Durant uns moments encara
podem disfrutar del parc tot sols.

Necessito estar amb tu uns instants
perquè encara no comprenc
algunas coses.
Estimas el color blau?
               et preocupa quan m´enfado?
on eres
quan estava sol mentres em feia gran?


Extraído del libro Els Amants i Altres Poemes de Rod McKuen
Edició: J.M. Rexach Reus
Disseny Grafic: @mayaestudi
Il.lustracions: Josep M. Maya
Transcripciò: Joan Rexach Ros
Editat amb el suport de Pedro Mª Soto i Màrio Feixa.



Dedico esta entrada a los mejores amigos posibles que uno pueda tener. Ellos son Joaquinet Marco Trullols, Pedro Soto y Josemari Maya. En serio, ha sido una pasada teneros ahí al lado durante toda mi vida.

sábado, 5 de enero de 2013

La promesa del mar




Alabanza de lo lejano 

En el venero de tus ojos 
viven las redes de los pescadores de la mar errabunda. 
En el venero de tus ojos 
el mar mantiene su promesa. 

En ella arrojo yo, 
un corazón que entre los hombres ha morado; 
lejos de mí, mis vestiduras y el resplandor de un juramento. 

Más oscuro en lo oscuro, más desnudo estoy. 
Tan sólo al desertar soy fiel. 
Yo soy tú, cuando soy yo. 

En el venero de tus ojos 
derivo y sueño un rapto. 

En una red, una red queda apresada, 
y nos abandonamos enlazados. 

En el venero de tus ojos 
estrangula su cuerda un ahorcado. 


Paul Celan (Cernovski, 1920- París, 1970)

(De Mohn und Gedáchtnis, 1952)
Trad.José Ángel Valente