sábado, 10 de marzo de 2012

La esperanza nerudiana



Hago Girar Mis Brazos...
(fragmento)

Hago girar mis brazos como dos aspas locas
en la noche toda ella de metales azules.

Hacia adonde las piedras no alcanzan y retornan.
Hacia adonde los fuegos oscuros se confunden.
Al pie de las murallas que el viento inmenso abraza,
corriendo hacia la muerte como un grito hacia el eco.

En el lejano hacia adonde ya no hay más que la noche,
y la ola del designio y la cruz del anhelo.
Dan ganas de gemir el más largo sollozo
de bruces frente al muro, que azota el viento inmenso.

Pero quiero pisar más allá de esa huella;
pero quiero voltear esos astros de fuego,
lo que es mi vida y más allá de mi vida,
eso de sombras duras, eso de nada, eso de lejos;
quiero alzarme en las últimas cadenas que me atan
sobre este espanto erguido en esta ola de vértigo,
y echo mis piedras trémulas hacia este país negro.
Solo en la cima de los montes.
Solo como el primer muerto
rodando enloquecido, presa del cielo oscuro
que mira inmensamente como el mar en los puertos

Pablo Neruda (1904-1973)


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