miércoles, 29 de febrero de 2012

El Matorral No Prohibido




Derry Derry Down

El rubor
de un atardecer exuberante
sobre una enorme

grosella madura:
me araño en la mano,
para alcanzarla

y sacarla
del matorral
no prohibido.

En el jardín trasero
cubierto
de Annie Devlin.

Seamus Heaney (Derry County, 1939)



lunes, 27 de febrero de 2012

Reflexión después de la lluvia

















Vuelta a empezar

Está lloviendo aún de los llovidos
Castaños y la gota de la hierba
Compone un globo terso, que conserva
La oculta libertad de los olvidos.

Pájaros impacientes en los nidos
Se aventuran por esa fronda aún sierva
Del agua celestial. Ay, sigue acerba
La tarde en los balcones prometidos.

Tanto gris se demora en una pausa,
Donde el mundo coincide con el tedio,
Resignado a esperar que todo pase.

¡No! Del propio vacío, mientras causa
Mi desazón, resurge el fiel asedio
Al encanto inmortal la nueva frase.

Jorge Guillen (1893-1984)

viernes, 24 de febrero de 2012

Los Besos De Mi Noche



Esquela

los cisnes se ahogan en agua de pantoque,
quita los carteles,
prueba venenos,
levanta una albarda entre la vaca
y el toro,
la peonía y el sol,
toma los besos de lavanda de mi noche,
saca las sinfonías a las calles
como mendigos,
prepara las uñas,
azota las espaldas de los santos,
aturde ranas y ratones para el gato,
quema los cuadros fascinantes,
méate en la alborada,
mi amor
ha muerto.

Charles Bukowski (1920-1994)

miércoles, 22 de febrero de 2012

Ese Momento En Que Nace Un Poema



Una Palabra Sola

Desde tu marcha nada cambió.
A veces parecía
que estuvieses sentada junto a nosotros.
No entendimos entonces el regalo
total de tu presencia: ver, escuchar
una palabra sola...

Y estábamos callados, girando
en el dolor, en el sencillo y cotidiano
recordarte entre el pan y los manteles.

José Agustín Goytisolo (1928-1999)

domingo, 19 de febrero de 2012

La Medida De La Vida



El Día Perdido Bajo El Sueño

El amor enterrado en una playa.
El olvido que trabaja y no descansa.
Un mar de palabras que adivinan.
La nada que se aprieta sobre el alma.
La luna que se esconde, y es coqueta,
no mira ya tu cara, ni podemos
usarla ya de espejo. Todo esto
es mi vida y su medida.
Todo esto me cerca, me cifra,
me da cuerpo. Con todo esto
a ti me entrego.

Santiago Montobbio (Barcelona, 1966) 

viernes, 17 de febrero de 2012

Paraíso Para Dos




Escoger La Libertad

Me parece que fue un error
y tengo ganas de decirlo,
porque hace tiempo que no sé
de qué hablar cuando estoy contigo.

Tu juventud fue igual que un eco
de anticipados cataclismos,
mas tu alegría dominaba
como un verano enloquecido.

Ni tú misma puedes pensar,
qué lindo te iba aquel vestido
allí en la fiesta entre editores
viento palabras flores críticos.

Así te vi, pequeña chica
llena de luz. Más tarde fuimos
a bares hondos de penumbra
y a increíbles y extraños sitios.

Tú eras entonces periodista
y hablabas mucho, sí muchísimo,
de tus padres, de tus amantes
y aún mucho más de tu marido.

Le conocí meses más tarde:
era el clásico muchachito
emprendedor también muy joven,
muy puntual, correcto y limpio.

Era evidente, que su mundo
no era tu mundo, y sus amigos
formaban raro contrapunto
con tus ideas y tus libros.

El quería una mujer bella,
-y tú lo eres- una gatita
que le planchara las camisas,
y preparase buenos guisos.

Pobre muchacho. Realmente
no merecía del destino,
tantos truenos y sobresaltos
como pusiste en su camino.

El divorcio fue inevitable:
lo propusiste y él se avino.
La libertad volvió a tu vida
como un pájaro mal herido.

Ahora ha pasado muchos años,
te he visto en sitios muy distintos,
y al fin quisiera preguntarte:
La libertad...¿la has obtenido?

José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928-1999)

miércoles, 15 de febrero de 2012

La Fiel Memoria Y Los Desiertos Días




Ya no es mágico el mundo 

I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna,
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde- repites vanamente,
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra;
y te puede matar una guitarra.

II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta,
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha;
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste, debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste;
esa vana costumbre que me inclina
al Sur a cierta puerta, a cierta esquina.

Jorge Luis Borges (1899-1986)

Dedico esta entrada a mi amiga Menchu Moreno. Gracias por compartir esto, Menchu.


sábado, 11 de febrero de 2012

Último Paseo Con Celaya Frente Al Cantábrico



El Paseo Nuevo

Voy vestido de blanco
por el Paseo Nuevo.
El semáforo arriba
dice lo que no entiendo.
Hay banderas, balandros.
Todo azul, todo nuevo.
Pasan raudos, felices
los últimos modelos
de novia o de automóvil,
como pasa el deseo.
Hay barandillas blancas
y un disparo hacia el cielo.
Todo es un teorema
como solución: perfecto.
Es el júbilo total,
y el más dado de menos.
La alegría de colores
y la luz como en suspenso.
La sorpresa en la muchacha
cuando un ángel le da un beso.
Las bicicletas que a veces
ya no ruedan por el suelo.
Todo es feliz, limpio y claro
como visto en un espejo.
El ángel encontró novia
y el sujeto un antiobjeto,
mientras pasan por el aire
nubes y otros imperfectos.

Gabriel Celaya (1911-1991)

jueves, 9 de febrero de 2012

Paseos Donostiarras: El Parque de Mandas (Yo viví al lado de ese parque)



El Parque de Mandas

Pavos reales, corzos, estanques de agua muerta.
Todo municipal, mas casi con princesas.
Inmensas avenidas de invierno y de pureza,
y un temblor invisible donde el árbol se acaba,
y un secreto buscando por ese laberinto
de senderos la forma posible de un oído,
que haga ser al sonido y al leve escalofrío
de unos visillos blancos en una casa antigua,
o quizás a mi mismo cuando iba adolescente
por esas soledades, respirando amarillos
cansancios y delicias y empapado en nostalgias.

Mas de pronto, terrible, juvenil, me sentaba
en un banco, ponía mi máquina portátil
de escribir en mis muslos, rimaba, tecleaba,
tocaba en el piano de mis adoraciones
sin pensar que mis letras eran como metralla
contra el mágico parque.
Yo era tan joven, tan joven.

Gabriel Celaya (1911-1991)


miércoles, 8 de febrero de 2012

Paseos Donostiarras (El Puerto)



El Muelle

Me sentaba a pensar. O a no pensar, a ver.
Los barcos parecían juguetes de colores.
No podía creerlos. No eran verdad del todo.
Recurría a algo arcaico. Me negaba a mis ojos.
Y entonces sí, vivía verdad en los olores.
Yo podía tocar los atunes. Mentira.
Eran como unas momias de princesas marinas.
Yo podía beber lo mismo que bebían
aquellos pescadores en Alcalde o Shabino.
Más sólo cuando olía comprendía su fiesta:
lo real sin razones de una vida secreta.

Gabriel Celaya (1911-1991)

lunes, 6 de febrero de 2012

Paseos Donostiarras (El Paseo De Los Fueros)




El Paseo De Los Fueros

Voy paseando el río
para llorar, para pensar,
a veces recordando
como por no acabar,
y otras como las frondas
que tiemblan sin pasar.
Paseo de los Fueros,
y así fue, y ¿qué será?.
De repente me siento
fantástico y real
con bastón, jipi y barba
viviendo en otra edad.
Paseo fin de siglo.
Ay, hueca inmensidad
donde todo redobla,
y así parece más.
Me quito el jipi, me quito
la barba y la dignidad.
Mas es inútil: yo soy
melancólico y real
como mi padre, que un día
me trajo aquí a pasear.

Gabriel Celaya (Hernani, 1911-1991)

domingo, 5 de febrero de 2012

Paseos Donostiarras (Monte Ulía)



Desde Ulía

Melancolía. Infancia
perpetua. Las campanas
oídas desde lejos
ya entonces, aunque estaban
sonando en el momento
de una tarde dorada.
Momentos en suspenso.
Vibrantes distancias.
Parece que no pasa
nada. Pero yo observo
en esta tarde en pausa,
que no soy el que mira,
que soy el que miraba.

Gabriel Celaya (Hernani, 1911-1991)

viernes, 3 de febrero de 2012

Feliz Descubrimiento




Mozart

Llevados de un ritmo fácil y profundo,
también nuestros nuestros compases querrían, uno a uno,
volar y sonreír.

También nuestra ley es una gracia ardiente,
ala de un orden en movimiento,
rápida, libre...

Puede ser que nuestra vida sea un instrumento inútil,
pero vivir es música.

Marius Torres (Lleida, 1910-1942)