domingo, 30 de diciembre de 2012

Sin renunciar a una brizna de ti mismo



Hay que vivir sin imposturas...

Hay que vivir sin imposturas.
Vivir de modo que con el tiempo
lleguemos a ganar el amor al espacio,
y oigamos la voz del futuro.

Hay que dejar espacios en blanco
en el destino y no en el papel,
y en los márgenes anotar
pasajes y capítulos de la vida entera.

Debemos sumirnos en el anonimato
y ocultar en él nuestros pasos,
tal como se oculta el paisaje
tras una niebla espesa.

Otros siguiendo tus huellas, que frescas
recorrerán tu camino palmo a palmo,
aunque tú mismo no debas distinguir
la derrota de la victoria.


No debes renunciar ni a una brizna de ti mismo.
Tú debes estar vivo,
tan sólo ocupado en vivir
hasta el final.


Boris Pasternak (Moscu, 1890-1960)
Trad. Gabriel Barra

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Un árbol desnudo



Narrativa

Porque lo que sucede jamás sucederá,
y porque lo que ha sucedido
vuelve sin fin a suceder,

somos tal como fuimos, todo
ha cambiado en nosotros. Si hablamos
del mundo es sólo
para dejar desdicho

al mundo. Primer invierno: manzanas amarillas
aún por caer
de un árbol desnudo, las pisadas
de ciervos invisibles

en la primera nieve, y más tarde la nieve
que no cesa. No nos arrepentimos
de nada. Como si pudiéramos permanecer
en esta luz. Como si pudiéramos permanecer en el silencio
de este único instante
de luz.

Paul Auster (Newark, NJ, 1947)

miércoles, 19 de diciembre de 2012

La lucidez del poeta



Claridades de lo inexistente

Haber amado como sucede en las horas vacías del atardecer; recostarse y concebir un viaje del que no quede ni rastro; mirar desde la casa, y ver una figura que se inclina hacia adelante como contra el viento, aunque no haya viento; ver los sombreros de la gente del pueblo tirados en momentos de pasión, desperdigados en el suelo aunque no pueda verse el suelo. Todo esto en la imprecisa luz amarillenta que desciende la hora antes del anochecer; nada de ello tiene valor, excepto por el placer que proporciona, agrandando un instante y finalmente haciéndolo parecer verdad. Y años después toparse con la misma escena -la figura inclinándose contra el mismo viento, los mismos sombreros desperdigados por el mismo suelo que no se puede ver.

Mark Strand (Summerside, Prince Edward Island, Canada, 1934)
Casi Invisible. Visor Poesía. Trad. Julio Trujillo

lunes, 17 de diciembre de 2012

Las piedras de tierra invisible



Junto a tus cenizas...

Junto a tus cenizas, las apenas
escritas, arrasando
la oda, las raíces instigadas, el
ojo extranjero; con mano idiota te arrastraron
a la ciudad, te ataron
a ese nudo de jergas,
y no te dieron nada. Tu tinta ha aprendido
la violencia del muro. Desterrado,
pero siempre en el corazón
de este silencio solidario, pules las piedras
de tierra invisible, y allanas tu lugar
entre los lobos. Cada sílaba
es obra del sabotaje.

Paul Auster (Newark, NJ 1947)
Ed. Seix Barral. Los Tres Mundos. Poesía. Trad. Jordi Doce

sábado, 8 de diciembre de 2012

El encuentro en la encrucijada




Sin Inscripción

Una tumba vacía en la nieve.
Sólo quedan mis obras.
Así me imagino
el encuentro en la encrucijada.

Llegué antes de haber estado allí,
y así me he convertido en yo mismo.
Aquellos a los que he herido, corren como sangre
en el agua negra de las cunetas.

De la misma forma que cuando en mayo
las corolas de las flores suenan como risotadas,
aunque una simple lágrima
ciega a todo un gran bosque de abetos.

Henrik Nordbrandt (Fredericksberg, Dinamarca, 1945)
Trad. Francisco J. Uriz

jueves, 6 de diciembre de 2012

El Amor y los Días

















Días Únicos

De los inviernos pasados, los días
primeros de sol, los recuerdo:
eran irrepetibles y de nuevo
y sin final se repetían.

Poco a poco, en el curso de los años
fue completándose la serie
de esos días únicos, cuando
nos parece que el tiempo se detiene.

Yo los recuerdo todos: el invierno
llega a la mitad, y se empapan
los caminos, chorrean las terrazas,
y el sol se calienta en un témpano.

Como si fuera un sueño, los amantes
van más aprisa el uno al otro,
y del calor en lo alto de los árboles
sudan los nidos de los tordos.

Y las saetas se aquietan, sin ánimo,
adormiladas sobre el disco,
y el día dura tanto como el siglo,
y no se acaba el abrazo.

(1959)
Cuando amaine
Ed. Visor Poesía. Trad. José Mateo y Xenia Dyakonova

Boris Pasternak (Moscu, 1890-1960)

viernes, 30 de noviembre de 2012

La pelea con el silencio



Un Artista En El Norte

Yo, Edward Grieg, me movía como un hombre libre
                             entre los hombres.
Bromeaba mucho, leía periódicos, viajaba por todas las partes.
Dirigía la orquesta,
y el auditorio con sus lámparas vibraba en cada triunfo
                            como el transbordador en el instante de atracar.


Me he retirado aquí al norte para pelearme con el silencio.
Mi cabaña de trabajo es pequeña.
El piano de cola está tan apretado allí dentro
                            como la golondrina bajo la teja.

Las hermosas y escarpadas pendientes suelen estar calladas.
No hay ningún paso,
pero sí una ventanita que se abre a veces,
y una luz singular gotea directamente del troll.

¡Simplificar!

Thomás Tranströmer (Estocolmo, 1931)
Ed. Visor Poesía, Trad. F. J. Uriz

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Pasternak y la patria eslava



Primavera

Todo esta primavera es especial,
más vivo el alboroto de los gorriones...
¿Cómo puedo expresar la claridad,
la quietud que en mi espíritu se impone?

Hoy se escribe y se piensa de otra forma,
y la voz vigorosa de los campos
vibra en el coral de una octava armónica
desde los territorios liberados.

El hálito fragante de la patria
barre del aire la huella invernal,
y los surcos oscuros de las lágrimas
bajo los ojos de la eslavidad.

La yerba quiere germinar por todo;
los callejones de la vieja Praga
están callados, a cual más tortuoso;
pero rebrotarán como barrancos.

Las historias de Chequia, de Moravia
y Serbia con primaveral deleite,
libres del velo que las sojuzgaba,
surgirán como flores de la nieve.

Todo lo cubrirá un vapor fantástico,
crespo, como volutas en el friso
del dorado aposento de un boyardo,
o de la Catedral de San Basilio.

Para el noctámbulo, el que ama soñar,
Moscú se erigirá en lo más querido:
está en su casa, junto al manantial
de lo que hará florecer este siglo.

Abril 1944

Boris Pasternak (Moscú, 1890-Peredelkino, 1960)
Ed. Visor Poesía. Trad.José Mateo y Xenia Dyakonova

lunes, 12 de noviembre de 2012

La levedad de un grano de polen



Grano De Polen

Habitualmente yo era una niña feliz,
Feliz como una alondra.
Hasta que llegó un dragón,
Y me atrajo hacia su mundo.

Quede perpleja,
Comenzando a bailar a su son.
Lloré, reí…
Pero continuaba bailando a su son.

Un día mientras lo hacía,
Me sentí mal, estaba atrapada.
Intenté liberarme.
Cada vez que pude, lo intenté.

El dragón me tiró,
Estaba asfixiada,
Asfixiada hasta la muerte…
Pero vivía.

Vivía no como se acostumbra,
Sino tan sólo lo justo para respirar:
Me limitaba a respirar.
La esencia de mi corazón estaba
Muerta e ida…

Pero un día vi
Una forma humana,
Que irradiaba luz. Estaba
De pie al fondo de mi habitación,
Atrapada adentro.

De repente la luz comenzó a cegar mis ojos.
No podía soportar su brillo,

Era tan fuerte…

Así mismo
Sentí que la luz me arrastraba
Fuertemente
Hacia ella.

Y volé hacia ella,
Me sentía ligera como un grano de polen.
Me sentía ligera como un grano de polen
Volando hacia ella.
Moramee Das (Guwahati, Assam, India)
Trad. Juan M. Pueyo

viernes, 9 de noviembre de 2012

Un atardecer sobre el mar




Dejadme

Dejadme, amigos.
No valgo siquiera
lo que valen los cordones de mis zapatos.

Soltadme y dejadme caer

allí abajo,
donde yo en todo caso
he estado siempre.

No me dejéis tumbado aquí arriba
pudriéndome al aire libre,

donde una nube pueda echarme el ojo,
y hacer que quede destruido

su dorado atardecer sobre el mar,

Henrik Nordbrant (Fredericksberg, Dinamarca, 1945)

miércoles, 7 de noviembre de 2012

La música y un mundo sereno



Allegro

Después de un día negro toco a Haydn,
y siento un sencillo calor en las manos.

Las teclas obedecen. Golpean dulces martillos.
El acorde es verde, vivaz y sereno.

La música dice que la libertad existe,
y que alguien no paga el impuesto al cesar.

Meto las manos en mis bolsillos haydn,
e imito a alguien que contempla el mundo con serenidad.

Izo la bandera haydn, que significa:
"No nos rendiremos, pero queremos paz".

La música es una casa de cristal en la ladera
donde vuelan las piedras, ruedan las piedras.

Y las piedras atraviesan la casa rodando,
pero todos los cristales quedan intactos.

Thomas Tranströmer  (Estocolmo, 1931)
Bálticos y Otros Poemas. Colección Visor de Poesía. Trad. F.J. Uriz

Más sobre Tranströmer:
La poesía silenciosa en Thomas Tranströmer

miércoles, 31 de octubre de 2012

Eterna Pilar. Más Nico que nunca... en la foto



Gracias, bella

Gracias, bella, por haberme amado,
por hacerme degustar
la eternidad de los labios
que se roban al tiempo
en el descaro de la mañana en la calle.
Complacidos en el desierto de la madrugada
silenciosa
los ardientes labios, bella,
se devoraban.
Gracias, bella, por haberme amado,
porque adiós tengo que decirte,
mas nunca volveré a saborear
el rocío inmortal
bañado en la lujuria del beso.
Gracias, bella, por ese jamás
QUE
a nadie brindaste.
Al sellar la puerta de lo imperecedero
yo sé que me amaste.
Gracias, bella, regreso a la oscuridad.
Gracias por ese honor que no merezco.
Gracias, bella, adiós tengo que decirte,
inconsolable será mi sombra desde ahora.

Pilar Mata Solano (Binefar,1954)



martes, 17 de julio de 2012

Destello beat


Lew Welch y Allen Ginsberg en City Light de SF


Cada vez que tengo...


Cada vez que tengo un día libre, escribo un nuevo poema.
¿Significa esto que no debería trabajar, o que se
escribe mejor en tu día libre?


Por ejemplo, este es el poema que escribí hoy.





Cuando tenía 20 años, comprendió algunos de los secretos de
la vida, y se comprometió a escribir con tanta simplicidad, que
hasta un idiota podría entender.
"Porque", razonó, "si no puedo hacerlo, no puedo
entenderme a mí mismo. "


Él mismo se ha dado la razón.
Cuando tenía 50, no se entendía a sí mismo.





"Por qué", dijo, "no importa lo que usted dice,
una mujer siempre se lo toma como algo personal".


"Yo nunca lo hago", dijo la mujer.





Juan dijo: "Entonces conocí a ese hombre gordo y pequeño con la
barba menuda y poblada y con un nombre como el amanecer. "


"¿Te refieres a George Abend?"


"Sí".


"Abend significa noche."


Lew Welch (1925-1971)
Trad. Juan M. Pueyo

domingo, 15 de julio de 2012

El futuro es sólo una ilusión


El reloj de arena nietzcheano, o la desgracia del futuro


Una vez, mientras mi pensamiento discurría atravesando la luz del día hacia los corredores de bronce del atardecer, y de ahí hacia la promesa de la oscuridad, escuché afuera la voz estresada del reloj de arena, pidiendo que alguien le diera la vuelta, y mostrara que el futuro es sólo una ilusión, que lo que queda por delante es sólo el pasado una y otra vez. Yo era demasiado joven para semejante idea, así que volvió años más tarde, como si necesitara demostrar su propio argumento.

Mark Strand (Summerside, Prince Eward Islands, Canada, 1934) 

domingo, 8 de julio de 2012

Y la poesía es un faisán, que desaparece entre la maleza...



Me Mido A Mi Mismo

Me mido a mi mismo
en un árbol alto.
Descubro que soy mucho más alto,
porque alcanzo directamente al sol
con mi ojo;
y alcanzo la orilla del mar
con mi oído.
Aún así, no me gusta
la forma en que las hormigas,
entran y salen de mi sombra.

Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879- Hartford, 1955)

sábado, 16 de junio de 2012

Buda Sakyamuni: "El dolor es inevitable"



No Se Podía Hacer Nada

El dolor estaba por todas partes. La gente en las esquinas de las calles rompía a llorar de repente. No podían evitarlo. En oscuros apartamentos, en coches estacionados, en mesas al borde de la carretera la gente lloraba. El perro junto a su dueño, el gato en el alféizar también lloraban. El rey y la reina habían muerto, y aunque tenían al príncipe, al primer ministro y a las estrellas de la gran pantalla, todo el mundo lloraba. Y el llanto seguía y seguía, y no podían detenerlo.

Mark Strand (Prince Edward Islands, Canada 1934)

domingo, 20 de mayo de 2012

El verdor aguerrido del pinar



















Carretera hacia el sol

Carretera hacia el sol.
Día y más día sobre la palabra
que cede
rumbo a cierto silencio.
A los ojos complace 
reconocer, ahondar en lo vivido.
¿La novedad seduce con un instante?.
Más seduce de nuevo
la transparencia en mole de la atmósfera,
el verdor aguerrido del pinar
lejos, encastillado en su espesura:
unas tapias aisladas tras su rústico
descuido.

Jorge Guillen (1893-1984)

lunes, 14 de mayo de 2012

Rescatar la palabra de la banalización




Rescatar la palabra
1998

Palabras sagradas están en peligro,
fugitivas intentan cubrirse,
se entierran vivas,
avergonzadas por el profano
propósito que se ven obligadas a servir.
Vestidas con mentiras de lirio blanco
las palabras están en peligro.
El inglés únicamente promete,
arrancar la lengua
a testigos exiliados
de la memoria colectiva y los lazos patrios.
Palabras sagradas se encuentran en peligro,
atrapadas, las cuelgan en las carteleras
Judas cabrones para conjurar el engaño:
cantarlas, gritarlas,
enseñarlas, vestirlas
alrededor de su cuello,
como amuletos contra el olvido.

Marilyn Buck (Midlands, Texas, 1947- Brooklyn, 2010)


martes, 8 de mayo de 2012

Yo qué se...


Gary Snyder




James Laughlin en wikipedia




En memoria de James Laughlin   (1993)

Leyendo las páginas de prueba tipográfica de los Poemas completos de Laughlin
con miras a escribir un comentario,
qué afectuosamente habla de J. Pound,
recuerdo por un momento, cuando
a los veintitrés me sentaba en una cabina de vigía, con un viento gris
         azotando
en el extremo septentrional de las Cascadas del Norte por encima de  rocas y hielo,                                

         preguntándome
         si debería ir a visitar a Pound en Santa Isabel.
Aunque estudié chino en Berkeley, luego me fui a Japón.
J. expresa su amor  por las mujeres,
su amor por el amor, su dedicación , ser la causa del dolor
         allí mismo.
Tengo 63 años ahora,  y voy de camino a recoger a mi hijastra
         de diez años y conducir el automóvil;
acabo de terminar una carta de cinco páginas para los supervisores del condado
         con relación a un supervisor anterior,
         ahora perteneciente a un grupo de presión política pagado
que ha tergiversado los hechos, a quien le pagan por  sus mentiras. 

¿Tengo que tratar con este canalla? Sí.
El manuscrito de James Laughlin está en mi escritorio.
Anoche a altas horas leyendo sus poemas nítidos
y el volumen de Burt Watson de las traducciones de Su Shih,
         próximo en la cola para un comentario en la solapa.
Calor de septiembre.
El Instituto Watershed se reúne,
         para organizar más trabajo con B.L.M.
Y tenemos visitantes de China, ingenieros forestales,
        que quieren ver cómo nosotros los palurdos,  seguimos con nuestro plan.
Los editoriales del periódico están en contra nuestra,
       un botánico está examinando las plantas raras de los pantanos.
Pienso en cómo J. escribe historias de sus amantes en sus poemas.
       Me pone mucho,  me llega al alma.
Cómo es tan imprudentemente atrevido... tan tonto,
        como para escribir sobre sus amantes, cuando llevas casado tanto tiempo. 
Después pienso... y qué sé yo,
        sobre qué decir, o no decir, 
        qué contar, o no contar, 
        a quién, o cuándo, todavía.


De: El Adelantado de Indiana
Traducción: Emilia del Río


Gary Snyder (1930, San Francisco, Estados Unidos de Norteamérica)




miércoles, 2 de mayo de 2012

Árboles, eones, corrupción...



Cualquier piedra que levantes

Cualquier piedra que levantes,
desnuda a quienes piden la salvaguardia de las piedras,
que desnudas renuevan el entramado desde hoy.

Cualquier árbol que abatas,
construye el lecho donde las almas
nuevamente se acumulan,
como si temblase a su vez este eón.

Cualquier palabra que pronuncies,
dará las gracias a la corrupción.

Paul Celan (1920-1970)

domingo, 29 de abril de 2012

El rechazo



Mi Hermoso Rosal 

Una flor se me ofreció,
una flor tal que Mayo nunca vio,
y yo dije: "Tengo un Hermoso Rosal",
y a la dulce flor renuncié.

Luego fui a mi Hermoso Rosal,
y a él me entregue día y noche,
pero mi Rosa celosa me rechazó,
y sus espinas fueron mi único gozo.

William Blake (1757-1827)


martes, 24 de abril de 2012

El presente es un mapa negro



Mapas Negros

Ni la presencia de las piedras,
ni el viento que aplaude,
te dejará saber
si has llegado,

ni el mar que únicamente
celebra adioses,
ni las montañas,
ni las ciudades en su agonía.

Nada te dirá
adonde estás.
Cada momento
es un lugar
en el que nunca has estado.

Puedes caminar
creyendo que irradias
luz a tu alrededor.
¿Y cómo podrías saberlo?

El presente siempre es oscuro.
Sus mapas negros
salidos de la nada
son sólo descripción

en su lento ascenso
 hacia sí mismos,
su propio viaje,
su vacío,

la desolada, atemperada
necesidad de plenitud
mientras se alzan al ser,
son como aliento.

Y si acaso se les estudia,
sólo se descubre
demasiado tarde, que aquello
que interesaba

ya no existe.
En ninguno de ellos
aparece tu casa,
ni tus amigos

esperando tu aparición,
ni están tus enemigos
enumerando tus faltas.
Sólo estás tú allí,

diciendo hola
a aquello que serás,
y una hierba negra
sostiene la oscuridad estelar.

Mark Strand (Prince Edward Islands, Canada, 1934)

sábado, 7 de abril de 2012

Limando mis uñas...



Limando mis uñas

Limando mis uñas en el jardín de Buda.
Tres metros detrás de mi como lenta, inquieta agua,
el rumor del tráfico crece y decrece,
Un zendo medio caído atraviesa la alheña, concha segura.

Como los últimos ojos del tigre, un mañanero rocío de cristal y oro
inunda el césped. Entre la mirada del Buda y el cobertizo
una fila india de hormigas. La abrupta llegada del petirrojo
y el polen desprendido.

Hoy todo se hace uno con el todo.
El viento barre las hojas y nos envuelve.
La luz se abandona a la sombra, la sombra a la luz.

Charles Wright (Tenneesee, 1935)

viernes, 6 de abril de 2012

Las vacas arden como letras de periódicos



El cuarto

Es una vieja historia
como acontece alguna vez en invierno.
Quien la oye se duerme.
Las puertas de la infelicidad se abren,
y la desdicha entra en el cuarto.

Muerte al amanecer.
Muerte al anochecer.

Sus alas de madera abanican el aire,
y grita el mundo su leche desnatada en sombras.

Tenemos necesidad de finales sorpresivos: el verde prado
donde las vacas arden como letras de periódico,
donde los campesinos descansan mirando,
donde nada, cuando sucede, es demasiado terrible.

Mark Strand (1934, Prince Edward Island, Canada) 

miércoles, 4 de abril de 2012

Hart Crane, American Poet



Al puente de Brooklyn

Cuántos amaneceres el agitado río que en ondas descansa,
las alas de las gaviotas se hundirán atravesándolo,
esparciendo blancos círculos de rumor, erigiendo
sobre la encadenada bahía las aguas de la libertad.

Después su inclinación invisible olvida nuestros ojos,
como una visión de veleros que caminan sobre
alguna página del cuaderno de bitácora,
hasta que los ascensores nos depositen en nuestro día...

Pienso en las salas de cine, artificios panorámicos,
gente embelesada ante una escena que seduce
ocultando el sentido, a la que regresas siempre
intuida por otros ojos en la misma pantalla.

Y atraviesas el puerto a paso de plata,
como si el sol caminara sobre ti, y aún así dejara
algo de movimiento sin prodigarse en el tránsito:
implícita vive en ti tu libertad.

Desde alguna escotilla subterránea, buhardilla o celda,
un demente se apresura hacia tus parapetos
aturdido por momentos, el aire infla su camisa,
la burla se percibe en la enmudecida caravana.

Wall Street abajo desde las vigas a la calle gotea el mediodía,
un diente arrancado del cielo de acetileno.
Por la tarde las grúas arrastran las nubes...
tus cables respiran la quietud del Atlántico norte.

Oscuro como aquel cielo de los judíos
tu galardón. Se te rinden honores
de anonimato, que el tiempo no puede enmendar:
vibrante indulgencia y perdón muestras.

Oh arpa y altar fundidos en furia.
Cómo pudo el esfuerzo alinear el canto de tu cordaje,
terrorífico umbral de la visión del profeta,
de la oración del paria y el gemido del amante.

De nuevo las luces del tráfico rozan tu ágil,
indestructible idioma, inmaculado suspiro de estrellas
bordando tu destino, condensada eternidad:
vemos a la noche arrullarse en tus brazos.

Bajo tu sombra esperé en los muelles,
sólo en la oscuridad se aclara tu sombra.
Las ardientes parcelas de la ciudad tiemblan,
cuando la nieve sumerge un año metálico...

Oh, insomne como el río a tus pies
hinchando el mar, el sueño de las llanuras
hacia nosotros mísero fluye, desciende,
y desde sus ondas ofrenda un mito de Dios.

Hart Crane (1899-1932)





martes, 3 de abril de 2012

El ignorado albergue de unas sombras




Barcelona, la ciudad

¡Oh, mi ciudad, Barcelona. Mi ciudad!
Fugaz, contradictoria, soez, dada a la ostentación:
sus calles buscan el mar como desahogo último.

Los autobuses de dos pisos recorren
repletos de turistas las rutas de Gaudi,
y en el Barrio Gótico eres multilingüe,
distinguida por tus cabarets de antaño
y los cines desérticos de hoy,
tiendas en traspaso por jubilación
o cierre de negocio,
restaurantes de menú barato,
descolorida, refugio de la luz,
mediterránea implacable.

Cuando llueve se apagan los semáforos
y las bicicletas invaden las aceras.
Salen de las cloacas los fantasmas
de viejos anarquistas y estudiantes jóvenes,
armados con revólveres enmohecidos,
descubiertos entre la niebla del pasado.

Más abandonada en ciertos barrios de la periferia,
maloliente, escasamente iluminada en tus noches
en las que deambulan pakistaníes,
rumanos, marroquíes, paraguayos,
colombianos con y sin drogas, argentinos,
hindúes, chinos y sus mafias misteriosas, vietnamitas,
franceses, estadounidenses, mexicanos,
peruanos de prestigiosos restaurantes,
gambianos, guineanos, ecuatorianos. Y olvido eslavos
de países varios y asiáticos abandonados,
gitanos portugueses y franceses que capturan el sol
y africanos sin remedio.

Ciudad ruidosa hecha jirones por la crisis,
abandonada, siempre abandonada, salvo en los Juegos
del 92, que fueron fiesta y pesadilla.

El silencioso tranvía recorre la Diagonal
por misteriosas razones, y el suburbano
y el AVE en construcción muestran su vientre
cuajado de venas metálicas,
parte de un futuro y lejano poder.

Tus fiestas de barrio y tus festejos
brotan de raíces populares de pasados siglos,
pero la fe de antaño se perdió en los museos,
en la Catedral, en tus archivos y legajos de la Corona.

Universitaria, aunque descreída y desdeñosa de la inteligencia,
sustituida por galardones locales de seudocultura.
Capital de un no estado, hija de comerciantes
y labriegos, escudo de miseria y signo de la infamia,
desdeñosa de todo, no eres más que espacio,
un punto negro en el mapa general,
gloria de antaño, refugio de cortesía
descortés, ignorado albergue de unas sombras.

Mi Barcelona ¡oh mi ciudad, mi ciudad!

Joaquin Marco (Barcelona,1935)

Dedicado a mis amigos Joaquin Marco Trullols y Joaquin Marco Pueyo, dos barceloneses muy barceloneses también.

sábado, 31 de marzo de 2012

La danza de las palabras



Ciégate para siempre

Ciégate para siempre,
también la eternidad está llena de ojos.

Allí
se ahoga, lo que hizo caminar
las imágenes, al término que han aparecido.

Allí
se extingue, lo que del lenguaje
también te ha retirado con un gesto,
lo que dejabas iniciarse
como la danza de las palabras:
sólo hechos
de otoño y sedas y nada.

Paul Celan (1920-1970) 

martes, 27 de marzo de 2012

Déjonos harto consuelo su memoria




Coplas A La Muerte De Su Padre y...( 7 )

XXXIII
Después de puesta la vida
tantas veces por su ley
al tablero,
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero,

después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la villa de Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta.

XXXIV
Diciendo: Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
y su halago;
vuestro corazón de acero
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;

y pues de vida y salud
hicistéis tan poca cuenta,
por la fama
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta,
que os llama.

XXXV
No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues otra vida más larga
es la fama gloriosa
que acá dejáis.

Aunque esta vida de honor
tampoco es eternal
ni verdadera,
mas con todo es muy mejor
que la otra temporal
perecedera.

XXXVI
El vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida delectable
do moran los pecados
infernales;

mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos
con trabajos y aflicciones
contra moros.

XXXVII
Y pues vos, claro varón,
tanta sangre derramasteis
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganasteis
por las manos;

y con esta confianza
y con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que esta otra vida tercera
ganareis.

XXXVIII
(Responde el maestre Don Rodrigo)

No tengamos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;

y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera,
es locura.

XXXIX
(Oración)

Tú, que por nuestra maldad
tomaste forma servil
y bajo nombre;
tú, que a tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;

tú, que tan grandes momentos
sufriste sin resistencia
en tu persona,
no por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona.

XL
(Fin)

Así con tal entender,
todos los sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados,

dio el alma a quien se la dio,
el cual la ponga en el cielo
en su gloria,
que aunque la vida perdió,
dejonos harto consuelo
su memoria.

Jorge Manrique (1440-1479) 




lunes, 26 de marzo de 2012

Por méritos y ancianía bien gastada alcanzó la dignidad


Garci3
Lugar exacto en Santa María de Campo Rus donde cayó alanceado el poeta Jorge Manrique, junto al castillo de Garcimuñoz en el señorío de Villena.

Coplas A La Muerte De Su Padre ( 6 )

XXVII
En ventura Octaviano,
Julio Cesar en vencer
 y batallar,
en virtud Africano,
Anibal en el saber
y trabajar,

en bondad un Trajano,
Tito en liberalidad
con alegría,
en su brazo Aureliano,
Marco Atilio en la verdad
que prometía.

XXVIII
Antonino Pío en clemencia,
Marco Aurelio en igualdad
del semblante,
Adriano en elocuencia,
Teodosio en humanidad
y buen talante,

Aurelio Alejandro fue
en disciplina y rigor
de la guerra,
un Constantino en la fe,
Camilio en el gran amor
a su tierra.

XXIX
No dejó grandes tesoros,
ni alcanzó muchas riquezas
ni vajillas;
mas hizo la guerra a los moros,
ganando sus fortalezas
y sus villas;

y en las lides que venció,
cuántos moros y caballos
se perdieron;
y en este oficio ganó
las rentas y vasallos
que le dieron.

XXX
Pues por su honra y estado
en otros tiempos pasados
¿cómo se hubo?,
quedando desamparado,
con hermanos y criados
se sostuvo.

Después hechos famosos
hizo en esta misma guerra
que hacía,
hizo tratos tan honrosos
que le dieron aun más tierra
que tenía.

XXXI
Estas sus viejas historias
que con su brazo pintó
en juventud,
con otras nuevas victorias
ahora las renovó
en senectud.

Por su grande habilidad,
por méritos y ancianía
bien gastada
 alcanzó la dignidad
de la gran caballería
de la espada.

XXXII
Y sus villas y sus tierras
ocupadas de tiranos
las halló;
mas por cercos y por guerras
y por fuerza de sus manos
las cobró.

Pues nuestro rey natural,
si de las obras que obró
fue servido,
dígalo el de Portugal,
y en Castilla quien siguió
su partido.

Jorge Manrique (1440-1479)



domingo, 25 de marzo de 2012

Maestres tan prosperados como reyes...

 

Panteón del castillo de Uclés (Cuenca) de la Orden de Santiago. Aquí está enterrado Jorge Manrique y sus padres.


Coplas A La Muerte De Su Padre ( 5 )

XXI
Pues aquel Condestable,
maestre que conocimos
tan privado,
no cumple que de él se hable,
mas sólo cómo lo vimos degollado.

Sus infinitos tesoros,
sus villas y lugares,
su mandar,
¿qué le fueron si no lloros?
¿qué fueron si no pesares
al dejar?.

XXII
Y los otros dos hermanos,
maestres tan prosperados
como reyes,
que a grandes y medianos
trajeron tan sojuzgados
a sus leyes;

aquella prosperidad
que en tan alto fue subida
y ensalzada,
¿qué fue si no claridad,
que cuando más encendida
fue matada?.

XXIII
Tantos duques excelentes,
tantos marqueses y condes
y barones
como vimos tan potentes;
di, Muerte, ¿do los escondes
y traspones?.

Y las sus claras hazañas
que hicieron en las guerras
y en las paces,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerza los aterras
y deshaces.

XXIV

Las huestes innumerables,
los pendones, estandartes
y banderas,
los castillos impugnables,
los muros y baluartes
y barreras,

la cava honda, chapada,
o cualquier otro reparo,
¿qué aprovecha?,
cuando tú vienes airada,
pues lo pasas de claro
con tu flecha.

XXV
Aquel de buenos abrigo
amado por virtuoso
de la gente,
el maestre Don Rodrigo
Manrique, tan famoso
y tan valiente;

sus hechos grandes y claros
no cumple que los alabe,
pues los vieron,
ni los quiero hacer caros,
pues el mundo todo sabe
cuales fueron.

XXVI
Amigo de sus amigos,
¡qué señor para criados
y parientes!.
¡Qué enemigo de enemigos!.
¡Qué maestro de esforzados
y valientes!.

¡Qué seso para discretos!.
¡Qué gracia para donosos!.
¡Qué razón!.
¡Qué benigno a los sujetos!.
¡A los bravos y dañosos
qué león!.

Jorge Manrique (1440-1479)

viernes, 23 de marzo de 2012

Qué Se Hicieron Las Damas Sus Tocados Y Vestidos, Sus Olores

 



Coplas A La Muerte De Su Padre (4 )

XVI
¿Que se hizo el rey Don Juan?.
¿Los infantes de Aragón,
qué se hicieron?.
¿Qué fue de tanto galán,
qué de tanta invención
que trajeron?.

¿Fueron sino devaneos,
qué fueron sino verduras
de las eras,
las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras?

XVII
¿Qué se hicieron las damas,
sus tocados y vestidos,
sus olores?.
¿Qué se hicieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?.

¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?.
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?.

XVIII
Pues el otro, su heredero
Don Enrique, qué poderes
alcanzaba.
¡Cuán blando, cuán halaguero
el mundo con sus placeres
se le daba!.

Mas verás cuán enemigo,
cuán contrario, cuán cruel
se le mostró;
habiéndole sido amigo,
¡cuán poco duró con él,
lo que le dio!

XIX
Las dádivas desmedidas,
los edificios reales
llenos de oro,
las vajillas tan fabridas,
los enriques y reales
del tesoro;

los jaeces, los caballos
de sus gentes y atavíos
tan sobrados,
¿do iremos a buscallos?,
¿qué fueron si no rocío
de los prados?.

XX
Pues su hermano el inocente,
que en su vida sucesor
le hicieron,
¡qué corte tan excelente
tuvo, y cuánto gran señor
le siguió!.

Mas como fuese mortal,
metíole la Muerte luego
en su fragua.
Oh, juicio divinal,
cuando más ardía el fuego,
echaste agua.

Jorge Manrique (1440-1479)

Desque vemos el engaño...

 

Coplas A La Muerte De Su Padre ( 3 )

XI
Pero digo que acompañen
y lleguen hasta la huesa
con su dueño:
por eso no nos engañen,
pues se va la vida apriesa
como sueño;

y los deleites de acá
en que nos deleitamos, 
son temporales,
y los tormentos de allá
que por ellos esperamos
eternales.

XII
Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
no son sino corredores,
y la muerte la celada
en que caemos.

No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta 
sin parar;
desque vemos el engaño,
y queremos dar la vuelta,
no ha lugar.

XIII
Si fuese en nuestro poder
hacer la cara hermosa
corporal,
como podemos hacer
al alma tan gloriosa
angelical,

qué diligencia tan viva
tuviéramos toda hora
y tan presta
en componer la cautiva,
dejándonos la señora
descompuesta.

XIV
Esos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya pasadas,
con casos tristes, llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas;

así que no hay cosa fuerte
que a papas y emperadores
y prelados,
así los trata la Muerte
como a los pobres pastores
de ganado.

XV
Dejemos a los troyanos,
que sus males no los vimos
ni sus glorias;
dejemos a los romanos,
aunque oímos y leímos
sus historias;

no curemos de saber
de aquel siglo pasado,
qué fue de ello;
vengamos a lo de ayer,
que también es olvidado
como aquello.

Jorge Manrique (1440-1479)


lunes, 19 de marzo de 2012

Ved de cuán poco valor son las cosas tras que andamos


 

Monumento a Jorge Manrique en Segura de la Sierra (Jaén)

Coplas A La Muerte De Su Padre ( 2 )

VI
Este mundo bueno fue
si bien usásemos dél
como debemos,
porque según nuestra fé,
es para ganar aquel
que atendemos.

Aún aquel Hijo de Dios
para subirnos al cielo,
descendió
a nacer acá entre nos,
y a morir en este suelo
do murió.

VII
Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que en este mundo traidor
aún primero miramos;
las perdemos.

De ellas deshace la edad,
de ellas casos desastrados
que acaecen,
de ellas por su calidad
en los más altos estados
desfallecen.

VII
Decidme: la hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y blancura
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?.

Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza,
cuando llega al arrabal
de senectud.

IX
Pues la sangre de los godos
y el linaje y la nobleza
tan crecida,
por cuántas vías y modos
se pierde su gran alteza
en esta vida.

Unos por poco valor y abatidos
que los tienen;
otros que por no tener,
con oficios no debidos
se mantienen.

X
Los estados y riqueza
que nos dejen a deshora.
¿Quién lo duda?.
No les pidamos firmeza,
pues son de una señora
que se muda.

Qué bienes son de Fortuna,
que revuelve con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una,
ni estar estable ni queda
en una cosa.

Jorge Manrique (1440-1479)


viernes, 16 de marzo de 2012

Nuestras vidas son los ríos




La versión de este espléndido poema pertenece al catálogo de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. "Este poema merece quedar escrito en letras de oro", dijo Lope de Vega. Particularmente pienso que debería estar esculpido en oro de cincuenta quilates en el frontispicio de la RAE. Es el más hermoso cumplido que puede imaginarse para un poema.

Coplas A La Muerte De Su Padre ( I )

I
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo a nuestro parecer
cualquier tiempo pasado,
fue mejor.

II
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto es ido
y acabado;
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues todo ha de pasar
por tal manera.

III
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
que llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

IV
Invocación

Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores;
aquel sólo me encomiendo,
aquel sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo,
el mundo no conoció
su deidad.

V
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.

Jorge Manrique (1440-1479)


martes, 13 de marzo de 2012

La promesa




The Unending Gift (El regalo sin fin)

Un pintor nos prometió un cuadro.
Ahora en New England sé que ha muerto.
Sentí como otras veces la tristeza de comprender,
que somos como un sueño.
Pensé en el hombre y en el cuadro perdidos.
Sólo los dioses pueden prometer, porque son inmortales.
Pensé en un lugar prefijado, que la tela no ocupará.
Pensé después: si estuviera ahí, sería con el tiempo una cosa más,
una cosa, una de las vanidades o hábitos de la casa;
ahora es ilimitada, incesante, capaz de cualquier forma
y cualquier color no atada a ninguno.
Existe de algún modo. Vivirá y crecerá como una música,
y estará conmigo hasta el fin. Gracias, Jorge Larco.
También los hombres pueden prometer,
porque en la promesa hay algo inmortal.

Jorge Luis Borges (1899-1986)

sábado, 10 de marzo de 2012

La esperanza nerudiana



Hago Girar Mis Brazos...
(fragmento)

Hago girar mis brazos como dos aspas locas
en la noche toda ella de metales azules.

Hacia adonde las piedras no alcanzan y retornan.
Hacia adonde los fuegos oscuros se confunden.
Al pie de las murallas que el viento inmenso abraza,
corriendo hacia la muerte como un grito hacia el eco.

En el lejano hacia adonde ya no hay más que la noche,
y la ola del designio y la cruz del anhelo.
Dan ganas de gemir el más largo sollozo
de bruces frente al muro, que azota el viento inmenso.

Pero quiero pisar más allá de esa huella;
pero quiero voltear esos astros de fuego,
lo que es mi vida y más allá de mi vida,
eso de sombras duras, eso de nada, eso de lejos;
quiero alzarme en las últimas cadenas que me atan
sobre este espanto erguido en esta ola de vértigo,
y echo mis piedras trémulas hacia este país negro.
Solo en la cima de los montes.
Solo como el primer muerto
rodando enloquecido, presa del cielo oscuro
que mira inmensamente como el mar en los puertos

Pablo Neruda (1904-1973)


miércoles, 7 de marzo de 2012

El Poeta Adolescente





Perversión

Como soles rojos las lágrimas cayendo,
cinco soles en el cristal.
Juntas, aún sueltas, rotundamente redondas,
rojas quizás, pero el cristal es tan pálido como la hierba
volando sin sonido.
Unidas cinco lágrimas en los párpados abiertos,
soles todavía aunque salados
cinco inescrutables lanzas en la cabeza,
cada sol una agonía penando odio sangrante.
Cinco en uno, o uno hecho de cinco prematuros
soles deformados hasta desaparecer.
Y ahora todos ellos locamente desolados,
tejidos con el hilo de los cinco, corriendo
desparramados y con espuma, salvajes y desolados
a través de todo, y hundiéndose.
Uno de los cinco es el sol.

Dylan Thomas (1914-1953)

sábado, 3 de marzo de 2012

La vanidad de los asfodelos


Planta llamada Asfodelo.- También es una parte del Hades mitológico de los griegos

Dónde Está La Memoria

Dónde está la memoria de los días
que fueron tuyos en la tierra, y tejieron
dicha y dolor, y fueron para ti el Universo.
El río innumerable de los años
los ha perdido. Eres una palabra en un indice.

Dieron a otros los dioses gloria interminable,
inscripciones, exergos, monumentos
y puntuales historiadores;
de ti sólo sabemos, oscuro amigo,
que oíste al ruiseñor una tarde.

Entre los asfodelos de la sombra, tu vana sombra
pensará que los dioses han sido avaros.
Pero los días son una red de miserias triviales,
¿y no habrá mejor suerte que ser la ceniza
de que está hecho el olvido?

Sobre otros arrojaron los dioses
la inexorable luz de la gloria,
que mira las entrañas y enumera las grietas
y acaba por ajar la rosa que venera.
Contigo fueron más piadosos, hermano:
en el éxtasis de un atardecer que no será noche,
oyes la voz del ruiseñor de Teócrito.

Jorge Luis Borges (1899-1986)

viernes, 2 de marzo de 2012

El Muro Final Inapelable




Muerte A Lo Lejos
                    Je soutenais l´eclat de la mort toute pure
                                                                  Paul Valery


Alguna vez me angustia una certeza,
y ante mí se estremece mi futuro.
Acechándole está de pronto un muro
del arrabal final en que tropieza

la luz del campo. ¿Mas habrá tristeza
si la desnuda el sol?. No, no hay apuro
todavía. Lo urgente es el maduro
fruto. La mano ya le descorteza.

...Y un día entre los días el más triste
será. Tenderse deberá la mano
sin afán. Y acatando el inminente

poder, diré sin lágrimas: embiste,
justa fatalidad. El muro cano
va a imponerme su ley, no su accidente.

Jorge Guillen (1893-1894)

miércoles, 29 de febrero de 2012

El Matorral No Prohibido




Derry Derry Down

El rubor
de un atardecer exuberante
sobre una enorme

grosella madura:
me araño en la mano,
para alcanzarla

y sacarla
del matorral
no prohibido.

En el jardín trasero
cubierto
de Annie Devlin.

Seamus Heaney (Derry County, 1939)



lunes, 27 de febrero de 2012

Reflexión después de la lluvia

















Vuelta a empezar

Está lloviendo aún de los llovidos
Castaños y la gota de la hierba
Compone un globo terso, que conserva
La oculta libertad de los olvidos.

Pájaros impacientes en los nidos
Se aventuran por esa fronda aún sierva
Del agua celestial. Ay, sigue acerba
La tarde en los balcones prometidos.

Tanto gris se demora en una pausa,
Donde el mundo coincide con el tedio,
Resignado a esperar que todo pase.

¡No! Del propio vacío, mientras causa
Mi desazón, resurge el fiel asedio
Al encanto inmortal la nueva frase.

Jorge Guillen (1893-1984)

viernes, 24 de febrero de 2012

Los Besos De Mi Noche



Esquela

los cisnes se ahogan en agua de pantoque,
quita los carteles,
prueba venenos,
levanta una albarda entre la vaca
y el toro,
la peonía y el sol,
toma los besos de lavanda de mi noche,
saca las sinfonías a las calles
como mendigos,
prepara las uñas,
azota las espaldas de los santos,
aturde ranas y ratones para el gato,
quema los cuadros fascinantes,
méate en la alborada,
mi amor
ha muerto.

Charles Bukowski (1920-1994)

miércoles, 22 de febrero de 2012

Ese Momento En Que Nace Un Poema



Una Palabra Sola

Desde tu marcha nada cambió.
A veces parecía
que estuvieses sentada junto a nosotros.
No entendimos entonces el regalo
total de tu presencia: ver, escuchar
una palabra sola...

Y estábamos callados, girando
en el dolor, en el sencillo y cotidiano
recordarte entre el pan y los manteles.

José Agustín Goytisolo (1928-1999)

domingo, 19 de febrero de 2012

La Medida De La Vida



El Día Perdido Bajo El Sueño

El amor enterrado en una playa.
El olvido que trabaja y no descansa.
Un mar de palabras que adivinan.
La nada que se aprieta sobre el alma.
La luna que se esconde, y es coqueta,
no mira ya tu cara, ni podemos
usarla ya de espejo. Todo esto
es mi vida y su medida.
Todo esto me cerca, me cifra,
me da cuerpo. Con todo esto
a ti me entrego.

Santiago Montobbio (Barcelona, 1966) 

viernes, 17 de febrero de 2012

Paraíso Para Dos




Escoger La Libertad

Me parece que fue un error
y tengo ganas de decirlo,
porque hace tiempo que no sé
de qué hablar cuando estoy contigo.

Tu juventud fue igual que un eco
de anticipados cataclismos,
mas tu alegría dominaba
como un verano enloquecido.

Ni tú misma puedes pensar,
qué lindo te iba aquel vestido
allí en la fiesta entre editores
viento palabras flores críticos.

Así te vi, pequeña chica
llena de luz. Más tarde fuimos
a bares hondos de penumbra
y a increíbles y extraños sitios.

Tú eras entonces periodista
y hablabas mucho, sí muchísimo,
de tus padres, de tus amantes
y aún mucho más de tu marido.

Le conocí meses más tarde:
era el clásico muchachito
emprendedor también muy joven,
muy puntual, correcto y limpio.

Era evidente, que su mundo
no era tu mundo, y sus amigos
formaban raro contrapunto
con tus ideas y tus libros.

El quería una mujer bella,
-y tú lo eres- una gatita
que le planchara las camisas,
y preparase buenos guisos.

Pobre muchacho. Realmente
no merecía del destino,
tantos truenos y sobresaltos
como pusiste en su camino.

El divorcio fue inevitable:
lo propusiste y él se avino.
La libertad volvió a tu vida
como un pájaro mal herido.

Ahora ha pasado muchos años,
te he visto en sitios muy distintos,
y al fin quisiera preguntarte:
La libertad...¿la has obtenido?

José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928-1999)

miércoles, 15 de febrero de 2012

La Fiel Memoria Y Los Desiertos Días




Ya no es mágico el mundo 

I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna,
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde- repites vanamente,
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra;
y te puede matar una guitarra.

II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta,
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha;
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste, debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste;
esa vana costumbre que me inclina
al Sur a cierta puerta, a cierta esquina.

Jorge Luis Borges (1899-1986)

Dedico esta entrada a mi amiga Menchu Moreno. Gracias por compartir esto, Menchu.


sábado, 11 de febrero de 2012

Último Paseo Con Celaya Frente Al Cantábrico



El Paseo Nuevo

Voy vestido de blanco
por el Paseo Nuevo.
El semáforo arriba
dice lo que no entiendo.
Hay banderas, balandros.
Todo azul, todo nuevo.
Pasan raudos, felices
los últimos modelos
de novia o de automóvil,
como pasa el deseo.
Hay barandillas blancas
y un disparo hacia el cielo.
Todo es un teorema
como solución: perfecto.
Es el júbilo total,
y el más dado de menos.
La alegría de colores
y la luz como en suspenso.
La sorpresa en la muchacha
cuando un ángel le da un beso.
Las bicicletas que a veces
ya no ruedan por el suelo.
Todo es feliz, limpio y claro
como visto en un espejo.
El ángel encontró novia
y el sujeto un antiobjeto,
mientras pasan por el aire
nubes y otros imperfectos.

Gabriel Celaya (1911-1991)