lunes, 1 de agosto de 2011

Otro poema temprano de un Poe cósmico



Al- Aaraaf   
(fragmento)


           Oh, misteriosa estrella,
           tú fuiste mi sueño
           en una profunda noche de verano.
           Tu  serás el motivo de mi poema.
           Junto a este límpido arroyo,
           de ti quiero escribir;
           Entretanto desde tu lejanía
           báñame en luz.

Tu mundo no posee la escoria del nuestro,
sino toda la belleza, todas las flores deseadas
por nuestro amor, o que embellecen nuestros cenadores
en alucinantes jardines, donde yacen
todo el día doncellas soñadoras,
mientras los plateados vientos de Circasia
desfallecen en lechos violáceos.

Poco... ¡oh!, muy poco en ti convive
igual a lo que vemos aquí en nuestra Tierra;
la belleza de los ojos es la más azul,
la más falsaria y la más traicionera;
en el aire más cautivador permanece
el más triste y solemne sonido musical;
si en ti viven destrozados corazones,
tan en paz se va la alegría,
que su eco sigue escuchándose
como el murmullo en la caracola.

Tú, tu signo más veraz de dolor
es la hoja, que tan delicada cae.
Tú, tu entorno es tan sagrado,
que la pena no es melancolía.
           
[The Yankee and Boston Literary Gazette, diciembre de 1829]

Edgar A. Poe (Boston, 1809-Baltimore, 1849)
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