sábado, 25 de junio de 2011

Renacentismo ibérico del mejor




Dicen que me case yo

Dicen que me case yo.
No quiero marido, no.

Más quiero vivir segura
en esta tierra a mi soltura,
que no estar en ventura,
si casaré bien o no.

Dicen que me case yo.
No quiero marido, no.

Madre, no seré casada,
por no ver vida cansada,
o quizá mal empleada
la gracia que Dios me dio.

Dicen que me case yo.
No quiero marido, no.

No será, ni es nacido
tal, para ser mi marido;
y pues como tengo sabido
que la flor yo soy...

Dicen que me case yo.
No quiero marido, no.

Sañosa está la niña.
Ay, Dios, quién le hablaría.

En la sierra anda la niña
su ganado a repastar,
hermosa como las flores,
sañosa como el mar.

Sañosa como el mar
está la niña.
Ay, Dios, quién le hablaría.

Gil Vicente (1465-1536)
Del Cancionero y Romancero Español de Dámaso Alonso
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