lunes, 7 de marzo de 2011

Impresionante reflexión sobre la existencia




No existe el tiempo

No existe el tiempo.
El tiempo no es sino la piel del hombre,
que se agrieta y cruje y se reduce,
mientras pasa la vida
en el fuego del ser,
hablando las horas
para después dejarlas languidecer
en el siempre reverberante
lago del silencio,
en la danza humeante
de la estrella de la tarde y el sol de medianoche,
en el rizo de la hoja,
en el gracioso y agitado
veloz gesto de muerte en la paloma.

No existe el tiempo.
El tiempo es el rutilante
cometa del recuerdo,
desordenando el cielo con las brasas
de historias que no se volverán a oír.
El tiempo es mi amor por ti,
los movimientos del lagarto
que en tu cuerpo van y vienen,
para llenar los huecos
con el fuego que describe
todas las caras de la despedida.

No existe el tiempo,
sino el ritmo del corazón
como un dolor entre las cuencas oculares;
sólo lo dicho en piel vacía
por este poema
medido y manchado
por las palabras del cáncer del olvido,
como mierda de lagarto.

Breyten Breytenbach (Bonnievale, Sudafrica, 1939)
Trad. Samuel Espinosa
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