miércoles, 15 de diciembre de 2010

Otro capítulo de la novela del Sr. Reed




El día que John Kennedy murió

Soñé que era Presidente de estos Estados Unidos.
Soñé que abolía la ignorancia, la estupidez y el odio.
Soñé la unión perfecta y una ley perfecta, incontestables.
Y más que nada soñé, que había olvidado
el día que John Kennedy murió.

Soñé que yo podría hacer, lo que otros no hicieron.
Soñé que era incorruptible y limpio con todo el mundo.
Soñé que no era un bruto o un primario, un criminal sobre la presa.
Y más que nada soñé, que había olvidado
el día que John Kennedy murió.

Recuerdo adonde estaba ese día. Estaba sentado en el bar.
El equipo de la universidad jugaba al fútbol en la TV.
De repente la pantalla se cortó, y el locutor dijo:
"Ha sucedido una tragedia.
Hay aspectos sin confirmar, pero han disparado sobre el Presidente.
Puede estar muerto, o muriendo".
De manera entrecortada alguien gritó: "¿Qué?".
Salí corriendo a la calle,
la gente se reunía, y decían:
"¿Has oído lo que dicen en la TV?".
Y entonces se acercó un tío en un Porsche con la radio puesta.
Nos dio la noticia.
Dijo: "El Presidente ha muerto. Ha sido un tiro en la cabeza.
En Dallas, pero no saben quién ha sido".

Soñé que era el Presidente de estos Estados Unidos.
Soñé que era joven e inteligente, y que eso no era nada desdeñable.
Soñé que había un punto en la vida y en la raza humana.
Soñé que de alguna manera, podría comprender que alguien
disparase sobre su rostro,

el día que John Kennedy murió.

Lewis Allen Reed (Freeport, 1942)
Trad. Juan M. Pueyo
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