jueves, 23 de diciembre de 2010

La certidumbre del emperador Juliano y los antioquinos


Moneda del emperador Juliano el Apóstata acuñada en Antioquía

Ni la letra C, dicen, ni la letra K
habían hecho nunca daño a la ciudad...
encontraremos intérpretes...y aprenderemos
que esas son la iniciales de unos nombres:
la primera de Cristo y la segunda de Konstancio.
Juliano, Misopogon

Juliano y los antioquinos

Era concebible que nunca renunciaría
a su deslumbrante estilo de vida, al rango
de sus placeres cotidianos, a su brillante teatro
que hacía comulgar de manera armoniosa
el Arte y la erótica de la carne.

Inmoral hasta cierto punto, y probablemente un poco más,
que con total seguridad lo era. Sin embargo, no tenía más satisfacción
que su vida, que era la vida de lujo de Antioquía;
deliciosamente sensual; de absoluto buen gusto.

Renunciar a todo eso... y además ¿para qué?

Su aire enardecido frente a los falsos dioses.
Su aburrida autopromoción.
Su infantil miedo al teatro.
Su gracia mojigata; su ridícula barba.

En verdad preferirian la letra C,
o mejor preferirian la letra K cien veces más.

Constantine Petrou Cavafy
Edición George Savidis. Princenton University Press. 1992
Trad. del griego al inglés: Edmund Keele/Philip Sherrad
Trad. del ingles Juan M. Pueyo
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