lunes, 1 de noviembre de 2010

Jaime Gil y Barcelona


Plaza Real


Barcelona ja no és bona, o mi paseo solitario en primavera
(fragmento)

Todo fue una ilusión, envejecida
como la maquinaria de sus fábricas,
o como la casa en Sitges o Caldetas
heredada también por el hijo mayor.

Sólo montaña arriba cerca ya del castillo,
de sus fosos quemados por los fusilamientos
dan señales de vida los murcianos.
Y yo subo despacio por las escalinatas
sintiéndome observado, tropezando en las piedras
donde agarran las raíces de las higueras,
mientras oigo a estos chavas nacidos en el Sur
hablarse en catalán, y pienso a un mismo tiempo
en mi pasado y en su porvenir.

Sean ellos sin más preparación
que su instinto de vida,
más fuertes al fin que el patrón que les paga,
y que el salta-taullels que les desprecia:
que la ciudad les pertenezca un día.
Como les pertenece esta montaña,
este despedazado anfiteatro
de las nostalgias de una burguesía.

Jaime Gil de Biedma (1929-1990)
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