martes, 30 de noviembre de 2010

Eliminad a ese tipo, es un peligroso idealista loco


Un héroe de la clase trabajadora

Nada más nacer te hacen sentir pequeño,
sin darte tiempo a nada en lugar de dártelo todo,
hasta que el dolor es tan grande que no sientes, y todo te da igual.
Un héroe de la clase obrera es algo que podrías ser.

Te hieren en casa, y te pegan en la escuela.
Allí te odian si eres listo, y desprecian al tonto,
hasta que estás tan jodidamente loco, que eres incapaz de seguir sus reglas.
Un héroe de la clase obrera es algo que podrías ser.

Después que te han torturado y asustado durante veinte putos años,
entonces esperan que elijas una carrera,
pero estás tan acojonado, que no puedes funcionar.
Un héroe de la clase obrera es algo que podrías ser.

Te drogan con la religión,
el sexo y la tele,
y tú te crees tan listo, tan independiente y tan libre;
aunque  a mí me parece, que sigues siendo un jodido paleto, muy alejado
del héroe de la clase obrera que podrías ser.

Hay un buen cobijo en la cima, te dicen,
pero primero debes aprender a sonreir mientras matas,
si quieres ser un ricachón.
Un héroe de la clase obrera es algo que podrías ser.

¿Quieres serlo?... Vale, sígueme.



John Winston Lennon (Liverpool, 1940-1980)
Trad. Juan M. Pueyo


Si después de leer este poema, dais un repaso en Google a la biografía de Julian Assange, el fundador de Wikileaks, os quedará la agradable sensación de que este australiano valiente, tan acojonantemente valiente que raya la temeridad, ha seguido a Lennon...su consejo, claro. Que es un verdadero héroe de la clase trabajadora de estos tiempos de sofisticada tecnología. Esperemos que no tenga el mismo fin trágico. El Gobierno de Estados Unidos no puede caer tan bajo, si es que puede tener el prestigio más tirado que lo tiene ahora. Siempre pensé que la Cía estaba detrás de la muerte de Lennon. Si fuese cierto, la verdad es que se comportaron como verdaderos maestros de la representación y el crimen bien planificado. Quiero pensar, que son sólo imaginaciones mías, que no es posible que haya gobiernos "demócratas" asesinos.

John Lennon canta "Working Class Hero"

lunes, 29 de noviembre de 2010

Palabra y color


Bodegón con la Danza, Matisse. Museo de L´Ermitage, St. Petersburgo


Luz natal
(Fragmento)


Entre muros y torres ved el aire:
un aire de afluencias matutinas
que también será ardor
hasta por las penumbras y las sombras.

Y quién te encerrará,
movimiento del fuego.
Habrás de resignarte a ser ceniza,
mortuoria ceniza problemática.

Mientras la Historia...¿Dónde?.
Historia por mis venas y huesos,
Historia en este soplo
que alentándome está la frase actual.

Amarillentas ruinas...
y el impulso que llega de vosotros,
los vivientes aún
en esta pulsión que marcha sola.
Sin mi, tan mía, yo.

Yo, bajo mis vocablos
resonantes de rutas;
a través de mi propia libertad
hacia lo todavía no existente,
hacia tardes de una luz que espera,
de un matiz que nunca vive solo.

Jorge Guillén (Valladolid, 1893-1984)

domingo, 28 de noviembre de 2010

Gloria Fuertes, una poeta sencilla y exquisita




Ya ves que tontería


Ya ves que tontería,
me gusta escribir tu nombre.

Llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre,
escribir a mi padre muerto,
y contarle que te llamas así.

Me creo, que siempre que lo digo me oyes.
Me creo, que da buena suerte.
Voy por las calles tan contenta,
y no llevo encima nada más que tu nombre.


Gloria Fuertes (Madrid, 1917-1998) 

viernes, 26 de noviembre de 2010

Algunos versos imperecederos de Jaime Gil



Píos deseos al empezar el año

Pasada ya la cumbre de la vida
justo al otro lado, yo contemplo
un paisaje no exento de belleza
en los días de sol, aunque inhóspito en invierno.

Aquí sería dulce levantar la casa
que en otros climas no necesité,
aprendiendo a ser casto y a estar solo:
un orden de vivir es la sabiduría.

Y qué estremecimiento
purificado me recorrería,
mientras atiendo al mundo
de otro modo mejor, menos intenso.

Y medito en las horas tranquilas de la noche,
cuando el tiempo convida a los estudios nobles,
al severo discurso de las ideologías
-o la advertencia de las constelaciones en la bóveda azul...

Aunque el placer del pensamiento abstracto
es lo mismo que todos los placeres:
reino de juventud.

Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990)

domingo, 21 de noviembre de 2010

La prosa poética de Turgueniev

Puerto de Hamburgo
Puerto de Hamburgo

En la mar

Iba desde Hamburgo a Londres en un pequeño vapor. Éramos dos
pasajeros: yo y una hembra de mono, como esas que un comerciante de Hamburgo
suele regalar a su pareja inglesa.
Ella estaba atada con una cadena a uno de los asientos en la cubierta, se movía con inquietud,
y gemía quejumbrosa como un pájaro.
Cada vez que pasaba a su lado alargaba su pequeña, fría mano negra,
mirando hacia mí con sus tristes, casi humanos ojos. Tomé
su mano, ella dejó de gimotear, y siguió moviéndose nerviosamente alrededor de mi.
Había una calma chicha. La mar se extendía por todas partes como una inmóvil
hoja de color plomizo. Una niebla radial se apoderó de la cubierta, parecía ligera y frágil,
aunque ocultaba la misma punta del mástil; aturdía y cansaba los ojos
con su oscuridad suave. El sol colgaba de un rojo opaco falto de definición en esta oscuridad;
pero en el preludio de la noche brillaba con extraña, espeluznante luz misteriosa.
De manera intermitente un delfín saltaba junto al barco; al final desapareció
por debajo de la superficie de olas apenas rizadas.
Y el capitán, un hombre silencioso con una sombría cara quemada por el sol, que fumaba un puro
corto junto a la borda, con furioso gesto escupía sobre la estancada mar opaca.
A todos mis preguntas respondía con gruñidos inconexos. Así que me vi obligado
a volver hacia mi única compañera: la mona.
Cuando me senté a su lado, y ella volvió a dejar de quejarse, y otra vez tendió su mano hacia
mí.
La niebla se aferraba oprimiéndonos en aquella somnolienta humedad, enterrándonos
en la misma ensoñación inconsciente, y seguimos sentados uno al lado del otro como hermano y
hermana.
Sonrío ahora,... pero entonces tuve otra sensación.
Todos somos hijos de una madre, y me alegré de que la pobre
bestia se calmara, y se situara tan confiadamente junto a mí, como a un hermano.

Ivan Turgueniev (1818-1883)
Trad. Juan M. Pueyo

viernes, 19 de noviembre de 2010

Paul Celan, su rastro de fuego en la lengua alemana


Jerusalem al interior del muro. Ludwig Blum (1930)


Estaba

Estaba

la pizca de higo en tu labio.


Estaba
Jerusalén a nuestro alrededor.


Estaba
el aroma de los pinos albares
sobre el barco danés que bendecíamos.



Yo estaba en ti. ti.


Paul Celan (Chernovtsi, 1920-1970)
Versión de José L. Reina Palazón

domingo, 14 de noviembre de 2010

¿Se trataba de una evocación de Paul Verlaine?


Tú crees en el ron del café y en los presagios

Tú crees en el ron del café y en los presagios,
y crees en el juego;
yo no creo más que en tus ojos azulados.
Tú crees en los cuentos de hadas, en los días
nefastos y en los sueños;
yo creo solamente en tus bellas mentiras.
Tú crees en un vago y quimérico Dios
o en un santo especial,
y rezas para curar males en alguna oración.
Mas yo creo en las horas azules y rosadas,
que tú a mí me procuras
y en voluptuosidades de hermosas noches blancas.
Y tan profunda es mi fe,
y tanto eres para mí,
que de todo en lo que creo,
sólo vivo para ti.

Paul Verlaine (Metz, 1844-1896)
Versión de Luis Garnier

jueves, 11 de noviembre de 2010

Antonio Vega, la elegancia en la cultura pop


 
Pasa el otoño
 Pasa el otoño en Madrid, y el color ocre se funde a gris,
vuelven recuerdos de inviernos pasados junto a ti.
Sentado hoy frente al mar, nada perturba la paz,
Y ahora comparto contigo nuestra verdad.

Y es que de hecho hasta hoy, no me ha importado nunca adonde voy;
en cualquier puerto puedo recaer, ser quien sea, ser como soy.
Atadas manos y pies al corazón que fui fiel,
ojala me condenaran a la niñez.

Pero después descubrí, que amar en libertad no era sufrir,
ojala me condenaran a compartir.
Y llegó la madurez, ideas claras; saber lo que quieres ser,
ojala me condenaran a no volver.

Quiero oír crujir las hojas al andar
una vez más, porque el otoño pasa en Madrid.
Quiero guardar hojas doradas hasta abril.
Pasa el otoño en Madrid.

Antonio Vega (Madrid, 1957-2009)

martes, 9 de noviembre de 2010

La heroína




La aguja y el daño hecho

Oi que llamabas
a la puerta de mi sótano.
Te amo, cariño,
pero aún puedo meterme otro más.
Oooh, el daño hecho.

Llegué a la ciudad,
y perdí a mi banda.
Vi como la aguja
atrapaba a otro hombre.
Se algo
que vosotros no comprendéis:
leche en la sangre para evitar huir.

He visto la aguja, y el daño hecho
poco a poco en cada uno de nosotros,
aunque cada pico
sea como una puesta de sol.

Neil Percival Young (Toronto, 1945)

lunes, 8 de noviembre de 2010

Dylan is Dylan


Dylan, 1962


Sobre el puente de Brooklyn


Sobre el puente de Brooklyn
estaba inclinado,
y de pie en el borde
había un predicador hablándole.
Estuve cambiando de posición continuamente,
para poder ver desde todos los ángulos
por un lado y otro de los cuellos
estirados
y las cosas.
La policía contenía a la gente,
la señora que está a mi espalda
irrumpe en mi ingle:
"enfermos, enfermos, algunos están realmente enfermos",
como el número circense del trapecio:
"oh espero que no lo haga".
Él estaba al otro lado de la barandilla,
sus ojos terriblemente abiertos
bañado por el sudor
boca de tiburón
las sucias mangas de la camisa subidas
los brazos gruesos y tatuados,
y llevaba un reloj de plata;
echándole una rápida ojeada, yo podría decir
que estaba inútilmente sólo,
no pude quedarme allí mirándole
no pude quedarme allí mirándole,
porque de pronto me di cuenta, que
en lo más profundo de mi corazón
deseaba realmente
verle saltar.



Robert Allen Zimmerman, nicknamed Bob Dylan (Duluth, Min. 1941)

domingo, 7 de noviembre de 2010

El viaje es ver


Quetzalcoatl. Codice borbónico

Quetzalcoatl
(Fragmento)

La ciudad contemplada desde el monte
desnuda la intención secreta de sus calles,
creídas al pisarlas confusión sin rumbo;
así desnudó el tiempo aquellos años nuestros
preliminares, aunque perdidos parecieran:
su dispersión impulsó al aire la semilla,
que caída en la tierra, dio luego la cosecha.

Y el momento llegó cuando nos fuimos
por el mar un puñado de hombres;
el mundo era sin límites, igual a mi deseo.
Frente al afán de ver, de ver con estos ojos
que ha de cegar la muerte. Lo demás... qué valía.
Mas este pensamiento a nadie dije
entre mis compañeros, a quienes hostigaba
la ambición de riqueza y poderío.

Luis Cernuda (1902-1963)

viernes, 5 de noviembre de 2010

La música y la ensoñación



Fantasía

Existe una tonada por la que yo daría
todo Mozart, Rossini, y todo Weber.
Una vieja tonada languideciente y fúnebre
que me trae a mi solo su secreto encanto.

Cada vez que la escucho me hace
doscientos años (es sobre Luis Trece)
más joven; y entonces yo creo ver
una ladera verde, que amarillea el ocaso;

luego un alcazar de ladrillo y piedra
y vidrieras teñido con colores rojizos,
rodeado de amplios parques, y también un arroyo
a sus pies que entre las flores corre;

luego una dama de vestimenta antigua,
rubia con ojos negros en su altísima ventana,
acaso ya vista en otra vida,
y de quien me acuerdo.

Gerard de Nerval (1808-1855)
Versión de Anibal Núñez

jueves, 4 de noviembre de 2010

La pura inocencia de la edad tardía




Paraíso regado

Sacude el agua a la hoja
con un chorro de rumor.
Alumbra el verde y le moja
dentro de un fulgor. ¡Qué olor
a brusca tierra inmediata!.
Así me arroja y me ata
lo tan soleadamente
despejado, a este retiro
fresquísimo que respiro
con mi Adán más inocente.


Jorge Guillen (1893-1984)

Aunque se que no la leerá jamás, dedico esta entrada a mi padre, un agricultor vocacional amante de la naturaleza, que ayer cumplió 85 años en su paraíso más puro e inocente.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La codicia del conquistador


Arrozal cerca de Calicut, donde desembarcó Vasco de Gama en Kerala

Al solo afán de viajar más allá
de una India espléndida y borrosa,
este saludo sea mensajero
del tiempo, cabo que tu popa dobla

sobre alguna jarcia baja
mientras cabecea con la carabela;
espumoso siempre en su aleteo
un pájaro de nueva anunciación

que gritaba monótono,
sin que el timón se desviara
de un inútil yacimiento:
noche, desesperación y pedrería

por su canto reflejado, hasta
en la sonrisa del pálido Vasco.

Stephanne Mallármè (1842-1898)
Trad. Juan Pueyo

lunes, 1 de noviembre de 2010

Jaime Gil y Barcelona


Plaza Real


Barcelona ja no és bona, o mi paseo solitario en primavera
(fragmento)

Todo fue una ilusión, envejecida
como la maquinaria de sus fábricas,
o como la casa en Sitges o Caldetas
heredada también por el hijo mayor.

Sólo montaña arriba cerca ya del castillo,
de sus fosos quemados por los fusilamientos
dan señales de vida los murcianos.
Y yo subo despacio por las escalinatas
sintiéndome observado, tropezando en las piedras
donde agarran las raíces de las higueras,
mientras oigo a estos chavas nacidos en el Sur
hablarse en catalán, y pienso a un mismo tiempo
en mi pasado y en su porvenir.

Sean ellos sin más preparación
que su instinto de vida,
más fuertes al fin que el patrón que les paga,
y que el salta-taullels que les desprecia:
que la ciudad les pertenezca un día.
Como les pertenece esta montaña,
este despedazado anfiteatro
de las nostalgias de una burguesía.

Jaime Gil de Biedma (1929-1990)