sábado, 28 de febrero de 2009

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Límite entre las comarcas de La Lítera y el Bajo Cinca, a unos kilómetros del municipios de Esplús.

Riqueza dialectal y desobediencia civil

Carta al Director de un lector en el diario Altoaragón de Huesca.
(Haz click aquí para leerla)
Riqueza dialectal

Estoy completamente de acuerdo con mi pariente lejano, pues Naval es mi segundo apellido -la verdad, en Huesca no somos una multitud indostánica- en la defensa que hace de su derecho a expresarse, tanto en forma hablada como escrita, con la lengua que heredó de sus antepasados, ante el ansia normalizadora de gobiernos autónomos, tanto el aragonés como el catalán, verdaderamente avasalladora.
La tradición narrativa oral tiene una vigencia plena muy aceptada, en el mundo literario sobre todo, en ella se inspira toda la obra de Salman Rusdhie, seguramente el narrador más influyente y reputado de todo el planeta.
Aunque el "chapurreau" literano, o el "patués" de Benasque, seamos cuatro gatos quienes lo hablamos y no multitudes indostánicas, por supuesto que tenemos todo el derecho del mundo a defendernos del virus nacionalista de la "normalización", autoritaritario y avasallador; y a quien todo lo que no sea ganar votos, les importa un pepino. Venga de donde venga. Si a final de cuentas las lenguas siempre han servido para la comunicación y entendimiento, y deben respetarse y aprovecharse todos sus aspectos y herramientas. Hay que luchar por ello.
De modo que, amigo Julián, estoy contigo; me hago eco de tu indignación, y me solidarizo plenamente con tu sensata propuesta.
En consecuencia, yo también me declaro desobediente civil, y ejerzo.
Muy gandhiano además.

jueves, 19 de febrero de 2009

Adherido a la vida


DIA NO TAN MALO

Hoy el día nació
Lleno de todos los malos augurios
Con los que puede nacer un día.

Sin gestos de amor,
Sin dinero,
Sin nada.

¿Para qué obstinarse en una nueva ilusión?,
Para nada, más desencanto, más desolación:
Un día negro, negro.

Tan sólo una breve conversación
En la barra de un bar con alguien
Hace que vuelva a desear la vida otra vez.

Juan M. Pueyo (Esplús, 1953)

Extraído de LA DESNUDEZ DE LOS ÁRBOLES
RPI.- HU-32-07

lunes, 16 de febrero de 2009

Metáforas pedestres en la novela estadunidense


En cierta ocasión, se me ocurrió llamar así a esas magníficas metáforas que aparecen a menudo en obras a lo largo de la historia de la narrativa de los USA, y cuyo desparpajo de todos sus autores en el uso de artilugios cotidianos, siempre me cautivó. Aquí va una bien calentita, perteneciente a la última hornada de jóvenes talentos de esa incomparable tradición narradora. Su autor es Jonathan Franzen, y está extraída de su relato, "ZONA FRÍA, una historia personal". "Tenía una voz chillona y la sensibilidad de una regla de cálculo...", infiere Franzen en su relato al describir a un tío. O, "Mutton era como un cebo para lubinas arrojado a un estanque donde nadie había pescado en treinta años", señala para ilustrar la potencial bondad del tal Mutton.
Hay que reconocer que son inteligentes, elegantes, rotundas, y por supuesto y sobre todo, acojonantemente buenas. Habrá que estar atentos en el futuro a la trayectoria de este joven novelista.

Esta entrada está dedicada a mi hermano mayor y eterno pigmalión, Pedro Soto.

sábado, 14 de febrero de 2009

Poesía para un puente




YO ESPERO, YO ANHELO, YO EDIFICARÉ...


Espectrales y confusas sombras

Perfiladas por un indeseado caos
Se proyectan hacia torpes laberintos
Cubiertos por visiones absurdas.


Por esa oscuridad, ingénuo, te deslizas,
Mientras a tus oídos se va acercando el grito.


Yo espero,
El rumor del arroyo
La emoción del silencio
La pureza del olvido.


Yo anhelo,
El rayo del amor puro
La quietud del instante,
Esa ventana hacia la ingrávida paz.


Yo edificaré,
Un puente hacia mi verdad,
El atríbuto de mi existir,
La desnuda insignificancia de mi ser, también.


Extraído de LA DESNUDEZ DE LOS ÁRBOLES. Colección de poemas (1985-2007)
RPI.- HU-32-07


Escribí este poema a principios de los noventa; o sea, que han pasado casi veinte años. Algunas expectativas previstas se cumplieron, otras no. No puedo quejarme, aunque en ocasiones continuo transitando el puente edificado.

viernes, 13 de febrero de 2009

Ruinas de Baragüas en Arto pueblo del Bajo Serrablo (Huesca)






Escenario de combates durante la guerra civil española de 1936. La piedra y el año que aparece corresponde a la iglesia derruída y abandonada. Las inscripciones de la entrada anterior las hallé en este edificio... lo siento, vuelve a invadirme una profunda melancolía. ¡Hasta qué punto estamos pagando los españoles la sinrazón de aquella locura!



Ruinas y destrozos que tenían el inconfundible y desventurado aroma de la trágica guerra civil española del 36. Como podeis leer, aquí estuvo Mariano Sancho del Batallón 287 de Ametralladoras. Supongo que sería del Ejército Republicano, en retirada hacia Francia ante la avalancha de los fascistas sublevados. Me he llevado una gran sorpresa, pero me he sentido acongojado por una enorme tristeza durante toda la tarde, como siempre que pienso en aquel triste episodio de nuestra Historia.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Caspa vaticana en el siglo XXI

Ratzinger se enroca en el Vaticano, todo él exhuma un olor mareante a esos papas del siglo XIX sotana casposa, mirada ladina y misa latina, una clase de curas a quienes yo durante mi infancia, allá por los años cincuenta de la anterior centuria, ayudaba en misa como monaguillo sin creermelo del todo, aunque atemorizado por las quemaduras del infierno, balbuciendo amedrentado unos latines que luego en los juegos de la calle se convertían en bromas interminables. Para Ratzinger no es ninguna broma, se toma muy en serio su rol, cuando entona el mayestático Nos y reivindica su privilegiada posición de interlocutor con las Alturas. Además, sabe que nadie le pondrá traba alguna, porque nadie puede. Se encastilla en su palacio como los papas medievales se encerraban en Sant Angelo ante la inminencia del peligro. Pero a Ratzinger nadie le amenaza, obviamente, sólo tiene miedo de si mismo ante un mundo que observa desde su ventana de la Plaza de San Pedro, frente a la sociedad y las ideas del hombre que evolucionan hacia posiciones muy distantes de las que él desearía. Es un fundamentalista redomado que perdona a los carcamales lefevrianos de La Fraternidad de San Pio X, al tiempo que posterga a Leonardo Boff y su Teología de la Liberación, o al obispo Casaldáliga, y muchos más; y lo más grave, condena al ostracismo la obra progresista y ecuménica de Juan XXIII. Como asegura el teólogo Hans Kung podría ser demandado por sus decisiones retrógradas, pero nadie puede, porque él manda absolutamente en un anacrónico Estado, sin otro derecho que no sea el suyo propio, o el de sus intereses.
  

sábado, 7 de febrero de 2009

Premios literarios, ansiedad por publicar y la escritura

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Desde siempre los premios literarios, esos certámenes convocados para sanerar cuentas corrientes de algunos y ávidos egos de otros, despertaron en mí suspicacia cerval y distante desdén, pues nunca me agradaron los actitudes altaneras y arrogantes de las gentes que se mueven alrededor de éllos. Como cualquier persona que se precie de aspirante a escritor de éxito, y también movido por mi vanidad y la insistencia de un círculo de personas que me aprecia, cuando terminé el borrador de mi primera historia, es decir, la primera de éllas a la cual conseguí ponerle la anhelada palabra FIN, antes de sentirme invadido por la duda y sin pensarlo dos veces, decidí gastar mis buenos euros en la copistería y oficina de correos, y la envié a uno de esos concursos. Quedó finalista junto a otras siete entre ciento veintidos... ¡y qué subidón, qué pasada, un flash de la hostia...! La verdad es que me sentía flotar, compensado sobradamente con que se me hubiese reconocido, no pensaba para nada en la cantidad del premio. Mi ego subía vanidoso y alegre como un globo estratosférico, tanto que mi mujer irónica, me llamaba "el finalista", mientras en su rostro se dibujaba una clara mueca de cachondeo. A nivel emocional reconozco que la cosa no estuvo nada mal. Como era presumible la novela no ganó, e incluso me alegró que fuese así, puesto que tal circunstancia me proporcionaría una buena ocasión ocasión para poder rematarla, terminarla de pulir, pues la sentía inacabada, aunque sólo en aspectos accesorios, ya que lo esencial de la historia estaba contado; los últimos toques, vamos. 
Algún tiempo despues, mi viejo coche renqueaba y pedía a gritos un cambio, fue entonces cuando pensé que el dinero del premio me hubiese venido muy bien para uno nuevo, sin necesidad de pasar por el banco. Ahora, gracias a un amigo, tengo otro con el que estoy encantado y funciona de maravilla. Como veis el dinero nunca es esencial, porque es renovable, o conseguible, va y viene. Aquí, en el asunto que abordamos, lo básico es el acto de escribir, la necesidad vital de expresar a traves de grafismos nuestras inquietudes, emociones, ideas, desvelos, pensamientos, vivencias, e intentar hacerlo lo mejor posible... para gozarlo y compartirlo, desde luego. A causa del maravilloso significado de este último verbo, siempre sentí fascinación por una definición que daba con frecuencia Jack Kerouac sobre el arte de narrar: "Son mis amigos quienes me empujan a escribir, escribo por camaradería, y en esencia, casi siempre se escribe por eso". Estoy convencido que el autor de "Sátori en Paris" era muy sincero, y que tenía mucha razón, de hecho, sus amigos fueron el leiv motiv de casi toda su obra, aunque un cúmulo de factores a su alrededor hizo que su vida fuese desgraciada, y acabase catapultado irremediablemente hacia una sima de alcohol y desesperación, a una muerte prematura desgraciada. Casi nunca fue muy feliz el gran narrador.
Pero sigamos la trayectoria de mi humilde historia a través del proceloso mundo de los premios. Acabé el relato a mi gusto, tras interminables horas de correcciones y más correcciones, quedando  razonablemente satisfecho del resultado, así que la envié de nuevo a otro certamen, éste de primera convocatoria, y aquí su ventura fue nula, la descartaron a las primeras de cambio, incluso se permitieron llamar ignorantes a algunos participantes, aunque nunca supe si yo estaba entre ellos, pero me sentí dolido por su tal vez inconsciente pequeña maldad; por parte de la editorial convocante, por supuesto, nadie se dirigió a nadie, aunque fuese sólo para agradecer la participación de la gente que gastó su tiempo y dinero para que ellos pudiesen alardear que se habían presentado tantas y tantas obras, y lo que más jode: el desdén, pues no se dignaron siquiera, ni en dar las gracias a esos participantes, que sin su colaboración, su premio no sería NADA. ¿Les costaría mucho esfuerzo a éllos, que tanto se pavonean con sus premios, agradecer públicamente el esfuerzo participativo de la gente que ha acudido onerosamente a su llamada?. Hay mucha mala educación e insensibilidad por el mundo.
Me he decidido hacer esta entrada porque al hilo del seguimiento de algunos blogs, he podido comprobar que hay mucha gente joven que escribe, y que lo hace muy bien, que se presenta a premios y son rechazados, lo vuelve a intentar, y más de lo mismo, como si la publicación y el éxito literario fuera un muro infranqueable contra el que, llenos de ansiedad, se estrellan con desespero una y  otra vez. A esta gente yo les diría que escribir, no es triunfar como escritor profesional, que es un objetivo legítimo y noble, pero no es TODO; es más, si lo consigues, puede pasarte como a Keruoac, quien siempre consideró al éxito literario como una desgracia, indirecta causa de su destrucción personal. Hay cierto extremismo en esta comparación, pero si que puedes pasarte los mejores años de tu vida, atado a una mesa de despacho entre cuatro paredes, dándole a la tecla inmisericorde. Pienso que esencialmente, escribir es cumplir una aspiración vital personal, íntima, que viene a quien nos posee tal pasión desde muy lejos, de un lugar en muchas ocasiones ignoto, que nos empuja a formar un bello cuerpo a base de palabras, imágenes, ideas, pensamientos y vivencias, para compartir principalmente, para que otros experimenten idéntico placer con estas cosas que nos subyugan hasta el arrebato. Que también pueda jugar aquí un poco la vanidad personal, lo admito; pero no es sustancial, es secundario. 
Y si esa gente joven fuesen hijos mios, o allegados, o personal afecto emocionalmente hacia mi, les diría con límpia franqueza que se busquen otro trabajo para comprar el pan, pero que escriban cada día, cuanto más mejor, nada más por el puro placer de escribir, nada más, sin otro objetivo a la vista, porque entre otras cosas, lo harían sobre lo que quisieran y cómo quisieran, mientras su imaginación vagabundearía de ese modo libre, como un pájaro en el inmenso azul del cielo de una mañana clara. 
Y eso es más sano.   
   

martes, 3 de febrero de 2009

¿El nuevo Rusdhie?


Un día leyendo en La Vanguardia uno de esos, lamentablemente abundantes, artículos sobre la presencia y actividad de Al Qda en los territorios de las provincias del norte de Pakistan, me topé con esta magnífica instantánea de un bazar de Peshawar, la cual servía de ilustración a la narración de corresponsal, y cuya elección puede suponerse que se debió a un mero azar. Me llamó poderosamente la atención ese chiquillo adolescente, vestido con su pijama tradicional blanco, que mientras ojea libros en un puesto de venta ante la displicencia del vendedor, levanta su mirada hacia el objetivo de la camara, mientras la gente va y viene sin reparar en nada que no sean sus propios problemas. Me dije: "Un chiquillo adolescente con un pijama y camisa, evidentes atavíos musulmanes, escrutando libros en una librería...¿acaso no pudo haber estado alguna vez en su Bombay natal un adolescente Salman Rusdhie, ojeando con arrobo y fruición las últimas novedades que traía su librero favorito, como ese chico de la foto?...¿y si el chico de la foto fuese el nuevo Rusdhie del siglo presente?.
Cuando volví a la realidad, el recuerdo de la fatwa de Jomeini, Bin Laden, Zawahiry y los talibanes, los mártires del yidah y su proselitismo, deshicieron por completo el momentáneo hechizo al que fui arrojado por mi calenturienta fantasía...O quizás no, tal vez el muchacho tenga la oportunidad de estudiar en una buena universidad y ser el nuevo Rusdhie. Qui lo sá...  

lunes, 2 de febrero de 2009

Aburrimiento

Os cuento un chiste:
¿A que no sabes lo que hace una rata en una esquina...?
Pues esperar un rato...
Puag, qué malo!. Claro, quien no tiene nada qué hacer con el culo caza moscas.

Otra historia con moraleja:
En los tiempos de la posguerra española el hambre era la obsesiva prioridad cotidiana de mucha gente. Había un señor viudo y su hijita para quienes cómo llenar el estómago se convertía en un suplicio, una tarea harto complicada y también cuestión de supervivencia. Un día el padre descubrió un melonar con los frutos en su punto, y le dijo a su hija: "Esta noche iremos a coger unos melones. Tú te pondrás junto al camino, y si ves a alguien, pita". Le contestó la niña obediente y hambrienta: "Sí, papá". Al caer la tarde y llegar la noche, se fueron los dos hacia el huerto donde estaba el melonar, y el padre con una bolsa en la mano se fue hacia su objetivo, cuando de pronto oyó un pitido y se escondió con rapidez. Al cabo de un rato, volvió a salir y otro pitido, y otra vez más, hasta que el padre harto se fue hacia la niña, y le dijo: "No hay nadie, ¿por qué pitas?, te dije que si veías a alguien pitaras". Y la niña tranquilamente le respondió: "Te veo a ti".

Moraleja y sentencia favorita de mi padre: "Si no quieres que se sepa algo que vayas a hacer, no lo hagas".
Los peperris de Madrid pensaran que quienes vivimos en la periferia somos tontos, ¿verdad?.Da igual. Pues nos metemos un poquito con ellos y matamos al aburrimiento.