miércoles, 21 de enero de 2009

Recuerdo


MUERTE EN LA ESTACIÓN DE BUS

Aquel vigor
Que derribó obstáculos.
Aquellos brazos
Que estrujaron al amor.
Aquellos ojos
Que brujulearon silencios.

Ya no son nada:
Nunca más harán nada.
Nada.

Tu imagen, ya para siempre inerte, sobrevuela
Nuestros descompuestos corazones.

La triste aguja vacía
Colgada de tu brazo, antaño invencible,
Fue el  único y triste discurso
Que nos dejaste en aquel sucio retrete,
En aquella estación de bus de la Muerte.

Extraído de la colección LA DESNUDEZ DE LOS ÁRBOLES
RPI.- HU-32-07

Hoy se acercó a mi mente la imagen de un amigo desaparecido hace ya algunos años. Recordé que había escrito este poema en medio del dolor y la confusión que me atenazaban, así que hoy, a modo de una especie de terapia exorcista, me apetece mostrarlo. Fue encontrado muerto con una aguja colgada en el brazo, como tantos y tantos más. Para algunos su recuerdo quedará asociado a la imagen que expresa este poemilla y la aguja asesina; para su familia el infortunio de su amado hijo con sus malas compañías; y para nosotros sus amigos nos queda su sonrisa, su vitalidad que exudaba generoso, su elegancia, y la irrefrenable ironía y sentido del humor inagotable verbo. Descansa en paz querido amigo.

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